CDMX.- Ricardo Monreal, con su tono de cura conciliador, salió a negar que la renuncia de Andrés Manuel López Beltrán (“Andy”) tenga que ver con el batacazo de Morena en Coahuila. “No le atribuimos el resultado a que Andrés López Beltrán haya renunciado”, dijo el coordinador de los diputados guindas. Al mismo tiempo lamentó la posible pérdida de registro del PAN, PVEM y MC y, sin sonrojarse, habló de “elección de Estado”. Todo mientras el PRI-UDC se llevó las 16 diputaciones de mayoría relativa con el 55% de los votos y Morena-PT apenas arañó el 26%, según el PREP al 100%.
Los hechos son brutales y verificados: Andy, operador electoral estrella de Morena e hijo del expresidente, renunció el 25 de mayo —a solo dos semanas de la elección— para buscar fuero como diputado federal por Tabasco, dejando el estado sin estructura y con candidatos cuestionados. Coahuila, bastión priista histórico, rechazó de nuevo a Morena pese al despliegue federal. El PRI arrasó con más del doble de votos que los guindas.
Aquí no hay misticismo: Monreal miente con descaro. Morena gobernó el país con todo el aparato estatal a su favor y aún así se hundió en uno de sus pocos frentes abiertos. Negar la responsabilidad de “Andy” es patético; acusar “elección de Estado” mientras su partido ha sido señalado por lo mismo durante años es cinismo puro. Coahuila votó con claridad: ya no traga más. Punto.
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