Monreal respalda a Ernestina Godoy y Arturo Zaldívar como posibles sucesores de Gertz Manero en la FGR : ¿Relevo o más de lo mismo en la era Sheinbaum?
Tras la renuncia de Alejandro Gertz Manero, el coordinador de Morena en el Senado, Ricardo Monreal, señaló a la consejera jurídica Ernestina Godoy y al exministro Arturo Zaldívar como perfiles idóneos
CDMX.- En un movimiento que no sorprende a nadie en los pasillos del Senado, Ricardo Monreal, líder de Morena en la Cámara Alta, dio su bendición pública a Ernestina Godoy y Arturo Zaldívar como posibles sucesores de Alejandro Gertz Manero al frente de la Fiscalía General de la República (FGR). Tras la renuncia sorpresiva de Gertz este 27 de noviembre, después de casi siete años de un mandato marcado por acusaciones de politización y opacidad, Monreal los describió como “honorables, honestos, respetables y con capacidad jurídica”. El halago, soltado en una rueda de prensa, busca calmar aguas internas en el partido gobernante, pero ya genera ecos de desconfianza en la oposición, que ve en esto un blindaje para la Cuarta Transformación.
Godoy, actual consejera jurídica de la Presidencia y exfiscal de la CDMX bajo Claudia Sheinbaum, es la favorita en los corrillos: su lealtad al proyecto morenista es indiscutible, desde su paso por el PRD hasta su rol clave en la transición de López Obrador. Zaldívar, por su parte, exministro presidente de la Suprema Corte y ahora coordinador de Política y Gobierno en la Presidencia, trae un pedigree judicial impecable —doctorado en la UNAM y años en el Poder Judicial—, pero su cercanía al oficialismo durante la pandemia y reformas controvertidas lo pinta como un aliado incondicional. Ambos nombres, junto al de Arturo Medina (subsecretario de Derechos Humanos), circulan como opciones seguras para un Senado morenista que ratificará el nombramiento.
El problema radica en la autonomía: la FGR, nacida para ser independiente tras la reforma de 2018, ha sido un apéndice del Ejecutivo bajo Gertz, con investigaciones selectivas contra opositores y tibieza en casos de corrupción interna. Elegir a Godoy o Zaldívar perpetuaría esa deriva, avivando críticas del PRI y PAN, que ya denuncian un “golpe al equilibrio de poderes”. Sheinbaum prometió cambio, pero este relevo huele a continuidad; ojalá el Senado no sea mero sello de goma y exija un fiscal que persiga delitos, no lealtades.



