CDMX.— No es una reforma sobre pasaportes. Es una reforma sobre Chihuahua. Y sobre el pánico de Morena a perder el norte del país en 2027. La Cámara de Diputados recibió el lunes el dictamen para reformar los artículos 82, 116 y 122 de la Constitución: nacionalidad única obligatoria para ser Presidente, gobernador o Jefe de Gobierno de CDMX. Quien tenga doble nacionalidad, tendrá que renunciar efectivamente ante el otro país, no solo decirlo en México.
El calendario es de fast track: Comisión el 7 y 8 de septiembre, publicidad el 9, voto en el Pleno entre el 21 y 23 de septiembre. Folio CPC-I-709-26. Iniciativa turnada el 31 de agosto por la propia presidenta Claudia Sheinbaum.
¿Por qué la prisa por un tema que no estaba en la agenda?
Porque en el norte se le está moviendo la tierra a la 4T.
El destape que aceleró todo: Julián LeBarón
El 4 de febrero de 2026, el activista Julián LeBarón se destapó en entrevista con Radio Fórmula: “Se han acercado para pedírmelo y estamos seriamente considerándolo” para la gubernatura de Chihuahua en 2027 por la vía independiente.
LeBarón no es un aspirante más. Es el rostro de la masacre de Bavispe de 2019, donde el crimen organizado asesinó a 9 mujeres y niños de su familia. Desde entonces es el crítico más incómodo del Estado en materia de seguridad.
El 15 de julio, Guadalupe Acosta Naranjo, dirigente del nuevo partido Somos México, lo presentó oficialmente en CDMX como su carta ciudadana para Chihuahua 2027. Sin afiliarse, pero con partido y estructura.
LeBarón es mexico-americano por nacimiento, como toda la comunidad mormona de Galeana, Chihuahua. Como su hermano Alex LeBarón González, ex diputado priista que hoy opera con Morena, y como Bryan LeBarón, ex precandidato de MC. Con la ley actual puede competir. Con la reforma de Sheinbaum, no, hasta que renuncie formalmente ante Estados Unidos.
Chihuahua, el espejo del norte
Chihuahua es uno de los 4 estados que aún gobierna el PAN y en 2027 se renuevan 16 gubernaturas. Es la joya del norte.
Y Morena llega partida: Andrea Chávez, la senadora estrella mediática, contra Cruz Pérez Cuéllar, alcalde de Juárez con territorio. La propia dirigencia nacional reconoce empate técnico.
Las encuestas ya no le dan el triunfo cantado. El Financiero y Statistical Research le dan a Morena 37.5% contra 29.6% del PAN: solo 7.9 puntos de ventaja en un estado que presumían ganar 2 a 1. Polls.mx titula directo: “Morena pierde puntos en Chihuahua”.
En ese margen estrecho, un candidato independiente con legitimidad moral, con base territorial en Cuauhtémoc, Galeana, Casas Grandes - donde la comunidad menonita y mormona pesa electoralmente - y con discurso anti-sistema, le rompe a Morena el voto de clase media anti-crimen que necesita para ganar.
No es que LeBarón vaya a ganar. Es que le impide a Morena ganar.
La jugada: la Constitución como colador
La exposición de motivos es jurídicamente impecable: quien maneja seguridad nacional y relación con EE.UU. debe tener lealtad única, no usar pasaporte extranjero ni pedir protección diplomática de otro Estado.
Pero la lectura política es otra:
En toda la franja fronteriza - Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León - hay cientos de liderazgos que nacieron en El Paso, Tucson o Chula Vista por la dinámica hospitalaria de la frontera. Muchos son alcaldes, diputados y aspirantes de PAN, PRI y del propio Morena. Jaime Bonilla en Baja California es el caso más citado.
Con esta reforma, la 4T les pone un trámite que solo el Estado puede destrabar: acreditar la renuncia efectiva ante el Departamento de Estado de EE.UU. Para un candidato de Morena con el apoyo de SRE, es un trámite. Para un independiente como LeBarón, es una carrera de obstáculos y un estigma: “renunció a su origen”.
Sheinbaum dijo en la mañanera que LeBarón “tiene derecho a contender”. Su reforma dice: sí, pero solo si deja de ser binacional.
Es el uso del poder constituyente para resolver un problema electoral del 2027. Morena ve que el norte - donde el discurso de seguridad y la relación con EE.UU. pesan más que los programas sociales - se le puede ir. Y antes de perder en las urnas, prefiere ganar en la Comisión de Puntos Constitucionales.



