Ciudad de México.— Morena no está eligiendo a quien gana encuestas, está buscando a quien no la haga quedar mal. Y ahí se atoró. En la recta final para nombrar a los coordinadores de “defensa de la transformación” —eufemismo partidista para los candidatos a las 17 gubernaturas del 2027—, la dirigencia de Ariadna Montiel y la Comisión de Elecciones de Citlalli Hernández decidió enterrar su propio método estrella: las encuestas.
Ya no importa quién salió arriba. Ahora importa quién sale limpio. O al menos, lo suficientemente limpio para sostener la simulación de honestidad que ordenó Claudia Sheinbaum: nada de perfiles con escándalos, señalamientos de narco, cola de transa o historial de deshonestidad. Encontrar 17 así, con 277 aspirantes apuntados, se volvió una cacería de antecedentes más que una contienda.
La aritmética de la paridad que complica todo
Morena está obligada por paridad a postular 9 mujeres en las 17 entidades. Solo ha destapado a dos: Imelda Castro en Sinaloa y Rosi Bayardo en Colima, más Nora Ruvalcaba en Aguascalientes —que entró en el primer paquete de cinco—. Le faltan 7 mujeres.
En hombres, debe postular 8. Lleva dos definidos: Santiago Nieto en Querétaro y Pablo Gutiérrez Lázarus en Campeche. Le quedan 6 sillas masculinas por llenar.
Con esa cuota a medias, cada designación mueve el tablero de género en los demás estados.
12 estados en llamas
La mayoría del país está caliente. No son dos o tres focos rojos, son 12 entidades donde la puja interna tiene al partido dividido: Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas.
Los más disputados, según fuentes internas, son Guerrero, Chihuahua, Baja California, Michoacán y Quintana Roo, donde chocan grupos de gobernadores, cacicazgos locales y aspirantes con padrinos en Palacio.
De ahí que Montiel haya pateado la fecha. Aunque se habla del 10 de septiembre como posible destape general —coincide con el arranque formal del proceso electoral—, ella insiste en que tienen hasta diciembre y no quiere comprometerse: “Les avisamos un día antes, también les avisamos un día antes a nuestros compañeros. Recuerden que nuestra convocatoria dice que tenemos hasta diciembre”.
Se acabó la transparencia de Mario Delgado
En 2023, Mario Delgado al menos mostraba gráficas. Este año no. Montiel sale a anunciar coordinadores sin enseñar una sola encuesta a la prensa. A los perdedores, dicen, sí se las enseña en privado para que no hagan ruido.
La jugada se hizo evidente cuando tuvo que adelantar Sinaloa por el intento de rebelión de Rubén Rocha. Para no dejar sola a Imelda Castro, envolvió el anuncio con otros cuatro: Querétaro, Colima, Campeche y Aguascalientes. Todos cerraron filas. Fue lo fácil.
Lo difícil viene ahora. La convocatoria de mayo decía que la encuesta es el método de selección y que los 277 aspirantes firmaron que respetarían el resultado. Pero en letra chiquita también firmaron que la Comisión Nacional de Elecciones puede pedirle información al Gabinete de Seguridad para revisarles los antecedentes.
Y ahí Montiel encontró su coartada. La semana pasada, en la plenaria de diputados de Morena, soltó la frase que sepultó las encuestas: “No basta con ganar una encuesta para ser candidato” y “no vamos a permitir que nos representen personas con vínculos inconfesables”.
Traducción: ganaste, pero si tienes cola, no vas.
La estrategia del silencio
La orden ahora es no alertar. No avisar fecha, no filtrar nombres, para que ningún aspirante tenga tiempo de armar alboroto por inconformidad. Por eso también sigue en suspenso la convocatoria para las 300 coordinaciones de distritos federales.
Montiel confía en que no habrá ruptura: “Reconozco en todos nuestros compañeros que tienen claro el proyecto y el momento en el que estamos, y que la unidad es fundamental para seguir adelante frente a los embates de la derecha”.
Lo que no dice es lo obvio: Morena no está buscando al más popular, está buscando al menos impresentable que cumpla con la cuota de mujeres, que no fracture su tribu local y que pase el filtro de honestidad que exige Sheinbaum. Y de esos, en 12 estados, no hay.



