CDMX.- Con 331 votos a favor y 118 en contra, Morena y sus aliados (PT y PVEM) aprobaron en lo general la Ley de Ingresos 2027. El paquete proyecta ingresos totales de 10.6 billones de pesos, de los cuales unos 6.2 billones vendrían de impuestos y hasta 1.7 billones de endeudamiento interno neto (más un techo externo de 13 mil 500 millones de dólares). El aumento real respecto a 2026 es de apenas 1.1 por ciento.
El dato no es menor. El costo financiero de la deuda ya se acerca o supera el billón y medio de pesos, y proyecciones sitúan el saldo total cerca del 55 por ciento del PIB al cierre de 2027, frente al alrededor del 44 por ciento de 2018. Opositores como el priista Jericó Abramo lo resumieron con claridad: se pide prestado esencialmente para pagar intereses y gasto corriente, no para infraestructura. Incluso el coordinador del PT admitió que los recursos previstos no alcanzan para las necesidades del país, pero votó a favor.
En paralelo, la diputada de Movimiento Ciudadano Laura Ballesteros propuso cobrar tenencia a yates, helicópteros y jets privados de lujo, con una estimación de recaudación de alrededor de 18 mil millones de pesos. Morena la rechazó. Ballesteros acusó al oficialismo de que “le tiembla la mano” cada vez que se trata de gravar a los ultrarricos, mientras se sigue cargando la mano al consumo de la mayoría. La propuesta no es nueva; ya había sido desechada en ejercicios anteriores.
Ricardo Monreal, por su parte, impulsa una reserva para que empresas (incluidas las grandes) puedan liquidar adeudos fiscales en una sola exhibición sin multas ni recargos, en línea con un compromiso de Sheinbaum con empresarios. El mensaje oficial insiste en que no hay nuevos impuestos ni alzas de tasas, y que se combatirá la evasión. Pero el techo de deuda permanece intacto y el déficit fiscal se mantiene en torno al 3.9 por ciento del PIB.
El contexto es más amplio. Días antes se aprobó la Ley General de Catastro y Registral, que la oposición califica de “predialazo” encubierto porque la actualización de valores catastrales puede elevar lo que pagan los propietarios, aunque Morena niega que la norma suba directamente el impuesto. En conjunto, el patrón es consistente: más deuda, rechazos a gravar fortunas y mecanismos que facilitan la regularización a quienes deben al fisco, mientras el costo del servicio de la deuda sigue subiendo y se acerca a consumir una porción creciente del presupuesto.
La aplanadora funciona. La pregunta es quién la va a pagar.
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