CDMX.- La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó este 29 de octubre, en la mañanera, que Guadalupe Taddei “traicionó la confianza del pueblo de México”. Pidió a la Auditoría Superior de la Federación (ASF) una revisión profunda de su gestión en el INE, de administraciones anteriores (incluida la de Lorenzo Córdova) y de los organismos electorales locales. También cuestionó a las empresas intermediarias que, según dijo, se han repartido por décadas los contratos de papelería electoral —algunas sin trabajadores propios— y propuso que Talleres Gráficos del Estado produzca la mayor parte del material. Insistió en que Taddei no fue designada por AMLO ni es de Morena: llegó por tómbola en el Congreso porque no se alcanzaron las dos terceras partes.
El discurso suena a deslinde urgente. Taddei renunció el 26 de octubre tras meses de escándalos documentados por medios y la propia ASF: irregularidades en contrataciones por cientos de millones (se mencionan más de 500 millones en algunos contratos y más de mil millones en OPLE de varios estados), posibles conflictos de interés, colusión y triangulación de recursos. Empresas vinculadas a José Alfredo Hernández Casillas —con quien Taddei tiene relación personal documentada desde hace años— aparecen en el centro. Un chofer suyo tenía poderes de una de esas firmas; un funcionario pasó de representante legal de proveedor a cargo administrativo clave. El consejero Arturo Castillo señaló que los hechos podrían configurar delitos de enriquecimiento ilícito y abuso de funciones, y preguntó si la FGR investigará de verdad.
Morena y la 4T intentan lavarse las manos. Pablo Gómez resumió el nombramiento con “salió lo que salió”. Sheinbaum insiste en la tómbola y en que AMLO solo celebró que bajara el sueldo. Pero en 2023 el partido celebró su llegada, la defendió y, con mayoría en el Congreso, le otorgó facultades ampliadas que ahora algunos minimizan. Familiares de Taddei ocuparon o ocupan cargos en gobiernos morenistas (Sonora, Bienestar, LitioMX). Alfonso Durazo defendió tener al hijo de Taddei como secretario particular. Mario Delgado, en su momento líder de Morena, habló de respeto y apoyo. Ahora se ríen o se deslindan.
La crítica de fondo no es solo a Taddei. Es al patrón: se impone o se tolera a quien conviene, se le dan poderes, se ignora o se minimiza el entorno de intereses, y cuando la corrupción sale a la luz —contratos amañados, redes de proveedores, funcionarios a modo— se le tilda de “traidora” y se apunta a empresas viejas o a la tómbola. La ASF ya investiga de oficio; el Órgano Interno de Control del INE tiene antecedentes. Lo que falta es si habrá deslinde real de responsabilidades o si el relato de “no éramos nosotros” basta para el movimiento que prometió acabar con la corrupción.
El INE, con elecciones de 2027 en puerta, queda más dañado. La hipocresía también.
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