Morena llora “sabotaje” y amenaza con denuncias tras el fiasco de su marcha acarreada en Chihuahua
Morena acusa “sabotaje” y anuncia denuncias tras marcha en Chihuahua; Maru Campos responde que “las urnas deciden”
Chihuahua.- La nueva presidenta de Morena, Ariadna Montiel, no tardó ni 48 horas en pasar del “éxito rotundo” al papel de víctima. Tras la movilización del sábado 16 de mayo en Chihuahua —convocada supuestamente por la “seguridad, la paz y la defensa de la soberanía”— la dirigente anunció que el partido presentará denuncias penales y electorales contra el gobierno de Maru Campos. Según ella, se cometieron “muchos delitos”, hubo un “agravio a la población” y “no les vamos a dejar pasar ninguna”. Palabras textuales.
La realidad, verificada en videos y reportes de medios locales y nacionales, fue otra: una marcha inflada con acarreados de Guerrero, Estado de México y Durango que chocó de frente contra el rechazo ciudadano. En el aeropuerto de Chihuahua aparecieron lonas y carteles explícitos contra Morena y contra la visita de Montiel y Andrés López Beltrán (“Andy”). La gobernadora panista, Maru Campos, respondió con crudeza: “La ciudadanía decide libremente en las urnas y este tipo de acciones no funcionan en Chihuahua”. Puerta en las narices a la presión federal.
Montiel insiste en que “no hay desgaste”, que hubo “entusiasmo y convicción” y que participaron “familias enteras”. Hasta presume 20 mil asistentes. Pero los mismos videos que circulan muestran contingentes que llegaron tarde, bloqueados en carreteras, y un ambiente de frustración más que de triunfo. El pretexto: “sabotaje” del gobierno estatal. Curioso: cuando Morena organiza, cualquier obstáculo es represión; cuando la oposición pone carteles, es “libertad de expresión amenazada”, como también lo señaló Claudia Sheinbaum.
El fondo es electoral y lo saben todos. Morena quiere el juicio político contra Campos por el operativo donde supuestamente participaron agentes de la CIA en un narcolaboratorio de El Pinal. Usan la soberanía como bandera mientras ignoran que en Chihuahua la gente recuerda perfectamente los conflictos por el agua, la inseguridad y la percepción de que el centro quiere imponer su agenda a como dé lugar.
Esto no es defensa de la soberanía. Es el viejo manual: organizar un show con militantes importados, gritar “victoria” aunque sea un fiasco y, cuando la realidad te cachetea, amenazar con denuncias y firmas para desgastar al adversario. En Chihuahua, estado opositor histórico, el mensaje fue clarísimo: aquí no cuajan los acarreados ni el victimismo. Montiel y su partido pueden seguir anunciando “denuncias” y “juicios”. El pueblo ya votó con lonas y con silencio. Y el silencio, en el norte, duele más que cualquier marcha fantasma.



