CDMX.- La Cámara de Diputados aprobó en lo general, con 314 votos a favor y 117 en contra, la reforma a la Ley de Inversión Extranjera que incorpora de manera permanente a Sedena, Marina y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana a la Comisión Nacional de Inversiones Extranjeras (CNIE), dándoles voz y voto. La iniciativa, enviada por Claudia Sheinbaum y ya avalada en el Senado el 30 de septiembre con 65 votos de Morena y aliados contra 30 de la oposición, obliga a que ciertas adquisiciones extranjeras —más del 49 % del capital de empresas mexicanas en sectores estratégicos como energía, transporte, datos, inteligencia artificial o ciberseguridad— requieran visto bueno de la CNIE por “seguridad nacional”. El diputado de Movimiento Ciudadano Gibrán Ramírez, en tribuna, advirtió que esto militariza también la inversión extranjera.
El oficialismo insiste en que no es militarización, sino un filtro “acotado y proporcional” similar al de otros países. Pero los hechos muestran lo contrario: las Fuerzas Armadas, que ya controlan aduanas, puertos, aeropuertos, obras y seguridad pública, ahora deciden sobre capital privado en áreas económicas clave. Organizaciones como el Centro Prodh ya habían señalado que la protección de intereses económicos no es función militar y que esto amplía facultades castrenses en ámbitos civiles sin controles claros. El umbral de activos que definirá qué empresas caen bajo este escrutinio se fijará después, abriendo la puerta a criterios discrecionales.
Esta reforma no blinda al país; concentra más poder en instituciones militares dentro de un gobierno que ha convertido la seguridad nacional en la excusa permanente para expandir su control. Mientras Morena y aliados la aprueban en bloque, la oposición advierte incertidumbre para inversionistas y riesgo de decisiones opacas. El resultado previsible es menos competencia, más discrecionalidad y un mensaje claro a quien pretenda invertir en México: ahora también hay que pasar el filtro de los uniformados.
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