“¡Morena nos vino a dar el tiro de gracia!”: le gritan en la cara a Rocha Moya y le friegan la primera piedra de Mexinol
El hartazgo llega a Sinaloa: “Morena nos vino a dar el tiro de gracia”
Topolobampo, Sinaloa.- Mientras el gobernador Rubén Rocha Moya intentaba colocar la primera piedra de la planta de Mexinol —un proyecto multimillonario—, un grupo de inconformes lo interrumpió con gritos directos: “Morena nos vino a dar el tiro de gracia” y “vamos a llegar hasta las últimas consecuencias”. El video, difundido este 23 de abril, muestra a vecinos hartos enfrentando al mandatario sin rodeos.
No es un incidente aislado. Es la expresión cruda del cansancio acumulado en una entidad golpeada por la violencia, la inseguridad y proyectos que se venden como desarrollo pero que la población percibe como imposiciones sin consulta real. Rocha Moya, según testigos en redes, se quedó callado, con cara inexpresiva, caminando lento. El gobernador que llegó prometiendo transformación ahora enfrenta el rechazo en su propio terreno.
Este episodio refleja lo que muchos mexicanos ven a nivel nacional: un gobierno de Morena que, tras años en el poder, genera más división y desconfianza que soluciones. En Sinaloa, como en otras regiones, la gente ya no traga el discurso. Protestan porque ven que los grandes anuncios —inversiones, empleos, “progreso”— chocan con la realidad diaria de extorsiones, homicidios y un Estado que parece más preocupado por la narrativa que por resultados tangibles.
La frase “tiro de gracia” duele porque resume el sentimiento: después de promesas de cambio profundo, lo que queda es decepción profunda. Morena no solo no resolvió los problemas estructurales; en muchos casos los agravó con opacidad, autoritarismo y la misma lógica de siempre: proyectos desde arriba sin escuchar a los de abajo.
Lo grave es que esto no es solo Sinaloa. Es el síntoma de un desgaste acelerado. Gobernadores morenistas que callan o evaden, protestas que se multiplican y una ciudadanía que, poco a poco, pierde el miedo a decir en la cara lo que piensa. Si el partido gobernante sigue respondiendo con sordera o represión blanda, el “tiro de gracia” no lo darán los inconformes: se lo estará dando su propia arrogancia.
México no aguanta más discursos vacíos. La gente en Topolobampo lo gritó claro: ya basta. El resto del país está mirando.



