CDMX.— Opacidad total. Así va Morena a definir a sus 17 coordinaciones estatales de la Defensa de la Transformación — los que serán sus candidatos a gobernador en 2027. La presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones, Citlalli Hernández, confirmó este miércoles que el partido decidió no hacer públicas las encuestas con las que elegirá a todos sus abanderados.
La excusa, en entrevista con Azucena Uresti en Radio Fórmula: que los aspirantes sí conocen los resultados y la metodología, y que los partidos tienen autonomía para hacer sus procesos como quieran.
“Decidimos esta vez no mostrar las encuestas, casi nunca las mostramos, pero eso no significa que no sea transparente”, dijo, en una frase que ya encendió la sospecha en todo el país.
Si nadie ve la encuesta, nadie puede impugnarla
En 2024 sí las mostraron. ¿Por qué? Porque tuvieron que justificar por qué bajaron a Omar García Harfuch en la CDMX, que ganó la encuesta, para poner a Clara Brugada por paridad. Ahí sí les convenía la transparencia. Ahora no.
Hoy el escenario es peor y más turbio. No es Sinaloa y Querétaro nada más. Son 17 estados en juego. Y en cada uno hay un gobernador, un grupo y una tribu que quiere imponer a su alfil.
En Sinaloa, por ejemplo, la sombra de Rubén Rocha Moya pesa sobre todos los aspirantes. Todos los que compiten son rochistas o fueron cobijados por él. Pero lo mismo pasa en Tamaulipas, en Veracruz, en Puebla, en Chihuahua. La decisión que tome la Comisión no es técnica, es política. Y sin encuesta pública, la negociación se hace en lo oscurito.
¿Y las consecuencias?
1. La inconformidad ya está cantada. Aspirantes que se sienten con ventaja no tienen cómo probar que ganaron. Simpatizantes que llevan meses haciendo campaña, pintando bardas y cargando lonas, se quedan sin argumento más que el “me dijeron que perdí”.
2. La sospecha de dedazo disfrazado de encuesta. Es la vieja maña del partido: la encuesta es una herramienta para evitar conflictos, dicen, pero cuando no la enseñas, se convierte en el garrote perfecto para imponer al amigo del gobernador.
3. El mensaje a la base: ustedes no necesitan saber. Morena le dice a su militancia en 17 estados que la transparencia es interna, no pública. Que confíen. Que agachen la cabeza.
Hernández admitió que hay estados donde la contienda está cerradísima — mencionó a Chihuahua y Tlaxcala — y que el resultado final será el del “último ejercicio”. Traducción: el que hagan al final, a modo, el que cuadre con el acuerdo político.
Hasta ahora, según ella, nadie se ha quejado y hay “ánimo de unidad”. Claro, cuando no has visto la encuesta en la que supuestamente perdiste, ¿cómo te quejas?
Hoy anuncian a Sinaloa y Querétaro, pero el método será el mismo para los 17. Sin números, sin metodología pública, sin gráficas. Solo el nombre del ganador por dedazo... perdón, por encuesta.



