CDMX.— En un hecho inédito, Morena se deslindó de uno de sus propios fundadores y consejeros nacionales. La tarde de este 21 de agosto, a menos de tres horas de que Rubén Rocha Moya anunciara su regreso al gobierno de Sinaloa, la dirigencia nacional de Morena encabezada por Ariadna Montiel Reyes emitió un comunicado para decir que no sabía nada.
“Sobre la reincorporación del Dr. Rubén Rocha Moya a las funciones del Gobierno del estado de Sinaloa, Morena informa que esta dirigencia no tuvo conocimiento previo de la decisión personal del gobernador. Por lo anterior Morena se deslinda de esta decisión”, se lee textual.
Es un giro de 180 grados. El 12 de mayo, la misma Montiel había respaldado públicamente la licencia de Rocha y defendido su separación del cargo para facilitar las investigaciones.
“Vamos a estar atentos y atentas a las investigaciones que ya está haciendo la Fiscalía general... Mientras tanto, están separados del cargo, porque una cosa es la militancia en Morena, pero lo más importante es la atención al pueblo de Sinaloa”, dijo entonces. Incluso aseguró que no se encubriría a nadie, pero que no permitirían que se señalara a Rocha sin pruebas contundentes.
Hoy, el respaldo se acabó.
El deslinde del partido llegó minutos después del deslinde del Gobierno Federal. La Secretaría de Gobernación, de Rosa Icela Rodríguez, usó exactamente la misma fórmula: la vuelta de Rocha “responde exclusivamente a una determinación de carácter personal”.
Dos comunicados, una misma coartada, para el mismo problema: ¿cómo explicar que un gobernador acusado por el Departamento de Justicia de EE.UU. de recibir millones de dólares del Cártel de Sinaloa y de proteger a Los Chapitos vuelva a gobernar el estado cuna del cártel?
El mensaje de 39 segundos que detonó la crisis
A las 15:30 horas de este 21 de agosto, tras 112 días fuera, Rocha Moya publicó un video de 39 segundos en sus redes:
“Sinaloenses, hace más de tres meses me separé temporalmente del cargo de gobernador con la decisión de no interferir en ningún proceso. Hoy estoy de regreso. Asumo nuevamente la responsabilidad de gobernar y trabajar por Sinaloa y su gente... Aquí estoy. Y vamos a seguir gobernando con firmeza y entrega por nuestra tierra”.
Antes, a las 9:46 am, había publicado un mensaje escrito donde se escuda en la FGR: “Después de 112 días de investigación, como la propia Fiscalía General de la República lo ha informado... no existen los mínimos elementos de prueba que sustenten nuestra participación en conducta penal alguna, o sea no he cometido ningún delito”.
Se refiere a la conferencia de prensa donde la FGR dijo que la solicitud de detención provisional enviada por EE.UU. no venía acompañada de pruebas suficientes y por eso no lo detuvo. Pero la investigación sigue abierta y la SRE sigue pidiendo a Washington el paquete probatorio.
Morena ahora dice que será “respetuosa del estado de derecho, del debido proceso, así como del resultado de las investigaciones por parte de la FGR y continuará actuando con responsabilidad”.
En la práctica, dejan solo a Rocha. No es ya “víctima de injerencismo” como lo llamó Morena en mayo junto a Andy López Beltrán, Marina del Pilar y Durazo. Ahora es un militante que tomó una decisión personal sin avisar al partido.
Para un gobernador que tiene hasta el 31 de octubre de 2027 de mandato y una acusación federal en Nueva York que le podría dar 40 años de cárcel mínima si es extraditado, quedarse sin el respaldo de su partido y de Gobernación es quedar políticamente a la intemperie.




