Morena se desnuda: narcopolíticos señalados por EE.UU. siguen siendo “opción” mientras defienden a Rocha con uñas y dientes
Morena en modo descarado: “¡Narco-señalados bienvenidos!” y blindaje total a Rocha
CDMX.- En un solo día, Morena confirmó lo que la oposición lleva meses gritando: su prioridad no es México, sino blindar a los suyos, cueste lo que cueste.
La diputada Kenia López Rabadán (PAN) lo dijo con crudeza desde la tribuna: “¿Por qué defienden tanto a los cárteles? ¿Por qué se enojan cuando una gobernadora desmantela un narcolaboratorio?”. Llamó a los legisladores guindas “narcolegisladores, narcopolíticos, narco privilegiados”. No fue un exabrupto; fue el reflejo de la rabia que crece en las calles ante la pasividad —o complicidad— frente al narco.
Mientras tanto, en Sinaloa, el dirigente estatal de Morena, Édgar Barraza, dejó claro que Enrique Inzunza y Juan de Dios Gámez Mendívil “no serían descartables” para sus encuestas internas, pese a los señalamientos graves de Estados Unidos por presuntos nexos con los Chapitos. Licencias de por medio, pero la puerta abierta. El mensaje es demoledor: las acusaciones del gobierno más poderoso del mundo no pesan tanto como la lealtad interna.
Y Ricardo Monreal, coordinador de los diputados de Morena, se encargó de minimizar el juicio político contra Rubén Rocha Moya —gobernador con licencia de Sinaloa, señalado directamente por EE.UU.— argumentando que ya no está en el cargo y que solo serviría para inhabilitarlo. En cambio, contra Maru Campos (Chihuahua) sí hay entusiasmo. Doble rasero descarado: protegen al suyo y atacan a la opositora que sí combate narcolaboratorios.
Contexto real y verificado: El PAN formalizó solicitud de juicio político y desaparición de poderes en Sinaloa, además de una denuncia ante la Corte Penal Internacional. No son inventos: provienen de acusaciones documentadas por autoridades estadounidenses contra Rocha y otros funcionarios por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa. Morena responde con encuestas abiertas a los señalados y defensas técnicas que suenan a escudo político.
Esto no es un debate ideológico. Es la erosión brutal de la credibilidad de un partido que llegó prometiendo acabar con la corrupción y el narco, y que hoy parece más ocupado en proteger a sus cuadros que en proteger a los mexicanos. La sociedad ya no cree en las excusas. Cuando el narco se siente cómodo en el poder, el Estado falla. Y hoy, Morena está fallando a lo grande.




