CDMX.- Diputados de Morena presentaron este 15 de abril una reforma al artículo 12 del Reglamento de la Cámara para prohibir que los legisladores pidan licencia con fines “recreativos o de entretenimiento”. La iniciativa, bautizada en redes como “Ley Anti-Sergio Mayer”, surge directamente después de que el actor y diputado Sergio Mayer solicitara permiso para entrar a La Casa de los Famosos justo cuando se votaba la Reforma Electoral. Quien la defiende con más entusiasmo es Luis Morales Flores, su propio suplente, quien sentenció que “el Congreso no es un espacio para el espectáculo”.
Es patético. En lugar de atacar el ausentismo crónico, la corrupción o la nula productividad legislativa, Morena arma un circo interno para castigar a uno de los suyos que prefirió la fama televisiva al trabajo que le pagamos los mexicanos. El suplente, olfateando la oportunidad, se erige en guardián de la “dignidad” del cargo mientras el partido que presume ser del pueblo demuestra, una vez más, que sus diputados ven la curul como trampolín personal. No es reforma, es revanchismo puro y descarado.
Esta “ley” no resuelve nada: solo expone la hipocresía y la podredumbre de un grupo que se pelea por migajas de poder mientras México se cae a pedazos. Si tanto les molesta el espectáculo, que empiecen por no convertir el Congreso en uno.
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