CDMX.- El diputado Arturo Ávila, vocero de la bancada morenista en San Lázaro, salió a reclamar que el senador Enrique Inzunza pida licencia y enfrente las acusaciones “sin fuero constitucional”. Lo dijo claro: sería un “error” y una “imprudencia” que regrese al periodo ordinario que arranca el 1 de septiembre. Pero se cuidó de aclarar que es opinión personal, no línea del partido. El mismo Inzunza, acusado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos de pactar con Los Chapitos para proteger al Cártel de Sinaloa a cambio de apoyo político, lleva más de 110 días sin pisar el Senado, cobra completo (incluso por cheques porque la UIF le congeló cuentas) y ya anunció que volverá presencialmente tras el regreso de Rubén Rocha Moya a la gubernatura.
La hipocresía es flagrante. Mientras la oposición exige que suelten el blindaje constitucional, desde el oficialismo solo salen frases tibias y distancias calculadas. Inzunza nunca renunció de verdad al fuero; su única “licencia” fue un show de horas en mayo. Ahora Ávila, que en mayo ya había dicho algo parecido, vuelve a la carga, pero sin arrastrar al partido. ¿De qué sirve un llamado si Morena sigue protegiendo a quien aparece en el expediente de Nueva York junto a Rocha y otros ocho funcionarios?
El mensaje es claro: en la 4T la justicia es selectiva. Mientras haya fuero, se puede desaparecer meses, seguir cobrando y luego volver como si nada. La ciudadanía espera hechos, no opiniones personales disfrazadas de firmeza.
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