Nuevo León.- El 13 de octubre, en un restaurante de Monterrey, Tatiana Clouthier, Waldo Fernández y Andrés Mijes (con Judith Díaz a distancia) se reunieron para rechazar abiertamente que Clara Luz Flores, designada el 28 de septiembre como coordinadora de los Comités de Defensa de la Transformación, termine en la boleta a la gubernatura de 2027. Clouthier fue directa: “no aceptamos de ninguna manera que un perfil como el de la actual coordinadora aparezca en las boletas… porque esto daña enormemente al movimiento y al partido”, y la acusó de “haber mentido una y otra vez”. Recordaron que la coordinación no garantiza candidatura y pidieron a la dirigencia nacional y a los aliados (PVEM y PT) reconsiderar. El bloque no niega el apoyo a Sheinbaum, pero sí cuestiona que se repita el mismo perfil que en 2021 quedó en cuarto lugar, detrás de Samuel García.
El problema de fondo es que Morena eligió a quien varios sondeos previos (Gobernarte, MetaMetrics, LaEncuesta.mx, RUBRUM) colocaban por debajo de Mijes, Waldo y Clouthier. La encuesta interna del partido, que combina atributos y no solo preferencia electoral, la puso adelante (alrededor de 14.5 % en preferencia, con altos niveles de conocimiento reportados), pero los inconformes señalan que no midió bien los negativos —Clouthier habló de rechazos cercanos al 40 %— y que perfiles con menos exposición reciente aparecen mejor posicionados. A eso se suma el lastre documentado de 2021: un video de 2016 con Keith Raniere (fundador de NXIVM, condenado en Estados Unidos) que Flores inicialmente negó conocer; después admitió el encuentro, pidió perdón por haber mentido en declaraciones y explicó que solo tomó cursos de desarrollo personal. La candidatura se desplomó. Cinco años después, la dirigencia vuelve a apostar por ella pese a esa historia pública y a las advertencias de que los aliados locales ya perdieron registro en aquella elección.
Lo que se ve en Nuevo León es el costo de una decisión pragmática que priorizó control interno y “unidad” sobre competitividad y narrativa limpia. Si la coordinación se convierte en candidatura automática, Morena arriesga entregar el estado otra vez —o al menos debilitarse— en un territorio donde Movimiento Ciudadano ya gobierna y la oposición tradicional tiene estructura. Los inconformes recuerdan que en otros casos el coordinador no llegó a la boleta; ahora prueban si esa válvula de escape sigue funcionando o si la dirigencia prefiere cerrar filas alrededor de quien ya demostró que puede perder. La disputa no es solo de ambiciones personales: es sobre si el partido puede permitirse repetir errores que la propia militancia ya pagó caro.
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