¡Morón! ¡Morón! La coreada cobarde de Morena que desnuda su podredumbre en el Senado
¡Morón! ¡Morón! El coro grosero de Morena contra Grecia Quiroz en el Senado
CDMX.- Ayer, miércoles 25 de marzo, el Senado de la República se convirtió en un mercado de pueblo. La alcaldesa de Uruapan, Grecia Quiroz, viuda del activista y político Carlos Manzo, fue invitada a un evento por el senador Emmanuel Reyes. Apenas entró, un grupo de legisladores de Morena, entre ellos Gerardo Fernández Noroña, comenzó a corear a todo pulmón: “¡Morón! ¡Morón!”.
El mensaje era claro y miserable: una burla directa a la viuda que ha señalado a Raúl Morón, Leonel Godoy y Nacho Campos como presuntos responsables intelectuales del crimen. No fue un grito aislado. Fue una porra organizada, grosera, calculada. Y lo más repugnante: entre los que gritaban había senadoras. Mujeres que, meses atrás, se han plantado en tribuna o en redes para defender a acusados con el mantra “no estás solo”. Las mismas que cada 8 de marzo se disfrazan de feministas, se pintan la cara de morado y gritan “¡llegamos todas!” como si fueran las abanderadas de la sororidad.
Grecia Quiroz, con una dignidad que avergüenza a más de uno, respondió sin alzar la voz: “Si nos basamos en cómo actúan ellos, es normal y es de esperarse”. Palabras frías, precisas, que dicen más que cualquier discurso. Porque lo que vimos no fue un arrebato. Fue la reacción instintiva de un partido que se siente dueño del poder y que, ante una mujer que se atreve a señalar a uno de los suyos, responde con el mismo nivel de matonismo que critica en los demás.
Morena lleva años vendiéndose como el baluarte de la honestidad, la transparencia y la defensa de las mujeres. Ayer quedó al descubierto lo que realmente es: un club de porros que protege a los suyos aunque estén manchados de sangre. Gritar el nombre del acusado frente a la viuda no es solo falta de empatía; es un mensaje político brutal: “Aquí mandamos nosotros, y a ti te callamos”. Noroña, el mismo que presume de izquierda combativa, berreando escondido entre la bancada. Senadoras que un día lloran por las víctimas y al siguiente se burlan de una de ellas.
Esta no es la primera vez. Es el patrón. La hipocresía convertida en estilo de gobernar. Mientras México sangra por la violencia que ellos juran combatir, sus senadores se dedican a defender a los intocables y a humillar a quien osa cuestionarlos. Grecia Quiroz llegó al Senado pidiendo justicia. Se encontró con la verdadera cara del “partido del pueblo”: un coro de cobardes que, en lugar de escuchar, grita.
Y así, entre gritos de “¡Morón!”, Morena se sigue desvistiendo sola.



