Michoacán.- Raúl Morón Orozco, senador con licencia de Morena, anunció que desconoce los resultados de la encuesta interna que designó a Carlos Torres Piña como coordinador de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación en Michoacán. Afirmó que su equipo no fue consultado, cuestionó la representatividad del proceso y respaldó una “encuesta espejo” impulsada por el PT. Dijo que recorrerá el estado y definirá el rumbo de su movimiento hasta finales de noviembre, aunque insistió en que no romperá con Morena ni competirá en su contra.
Hace apenas un mes, el 14 de septiembre, el mismo Morón había dicho lo contrario: “Los números están muy claros; él es el coordinador. Vamos a respetarlo” y respondió “No” cuando le preguntaron si aparecería en la boleta de 2027. Durante meses, distintas mediciones lo habían colocado como líder o en la pelea cerrada dentro del partido, mientras Torres Piña ganaba terreno en las preferencias internas. La designación formal de Torres Piña y su toma de protesta ocurrieron días antes de que Morón reabriera la disputa.
En Michoacán, donde la violencia y la impunidad siguen marcando el día a día —con el asesinato de Carlos Manzo como el episodio más reciente y visible—, la pelea real no es por el estado, sino por quién controla la candidatura. Morón aceptó las reglas cuando le convenían y ahora las rechaza porque no ganó. Es el patrón de siempre en Morena: la “democracia interna” y la unidad de la 4T se respetan solo cuando los números favorecen al grupo que tiene el poder de imponerlas. El resto es retórica.
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