Musk tilda a Sheinbaum de "empleada de los cárteles": "Solo dice lo que sus jefes le ordenan"
Musk acusa a Sheinbaum de ser "marioneta" de los cárteles tras rechazar "guerra al narco"
EU.- En un nuevo episodio de tensiones diplomáticas, Elon Musk ha acusado directamente a la presidenta Claudia Sheinbaum de ser una marioneta de los cárteles mexicanos, afirmando que “solo dice lo que le ordenan sus jefes del cártel” y que desobedecer tendría consecuencias peores que un simple regaño laboral. Esta declaración, difundida en redes sociales, surge en el contexto de la reciente designación por parte del Departamento de Estado de EE.UU. de grupos como el Cártel de Sinaloa y el Jalisco Nueva Generación como organizaciones terroristas, lo que ha avivado temores de intervenciones militares. Sheinbaum ha respondido con vehemencia, rechazando cualquier “invasión” a la soberanía mexicana y enfatizando la colaboración en lugar de la subordinación. Mientras que la presidenta de Morena, Luisa Alcalde, respondió directamente a Musk en X exigiendo respeto a México y su pueblo.
Pero esta retórica defensiva de Sheinbaum huele a humo y espejos: mientras niega alianzas con el narco –como lo hizo al rechazar calumnias de la Casa Blanca sobre vínculos con criminales–, la realidad pinta un panorama sombrío. La entrega de 37 líderes de cárteles a EE.UU., incluyendo a Rafael Caro Quintero, y la reciente muerte del capo “El Mencho” por el ejército mexicano, según Al Jazeera y PBS News, no ocultan el fracaso en frenar la violencia que ha dejado más de 400 mil muertos desde 2006. Musk, con su rol en la administración Trump, no solo sugiere ataques con drones, sino que expone la debilidad de un gobierno que parece más preocupado por aparentar control que por erradicar la influencia criminal en sus filas.
Esta pasividad es imperdonable: Sheinbaum, heredera de un legado morenista plagado de acusaciones de complacencia con el narco –como las denuncias contra exfuncionarios cercanos–, proyecta a México como un narcoestado vulnerable. Si no actúa con mano dura contra los verdaderos jefes que la rodean, su presidencia no será más que un títere en un teatro de sombras, condenando al país a más derramamiento de sangre y humillación internacional. Es hora de verdades, no de excusas.





