“¡Muy ardida!”: Fox le destroza la “tranquilidad” a Sheinbaum y la acusa de gobernar con narco criminales
Sheinbaum se declara “tranquila y serena” con amplio respaldo; Fox la acusa de gobernar con “narco criminales”
CDMX.- Ayer, Claudia Sheinbaum salió a presumir que está “muy tranquila, muy serena” y que cuenta con “amplio respaldo ciudadano” para defender la soberanía y la transformación. Horas después, en entrevista con Azucena Uresti, Vicente Fox le respondió con la crudeza que lo caracteriza: “Estamos frente a un gobierno de narco criminales”. Además, remató que la presidenta y López Obrador están “muy ardidos” por la manifestación masiva en Chihuahua en apoyo a la gobernadora Maru Campos, a la que él y Calderón asistieron.
Sheinbaum minimizó a los expresidentes (“no sé qué tan populares sean”) y les reprochó hipocresía y falta de autocrítica por lo ocurrido en sus sexenios. Fox, por su parte, vio en el evento de Chihuahua “un despertar” rumbo a 2027 y el primer paso de la oposición hacia 2030.
La realidad duele más que los discursos
La presidenta se escuda en la “soberanía” justo cuando Estados Unidos señala con nombre y apellido a funcionarios y exfuncionarios de Morena (caso Rocha Moya incluido) por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa y tráfico de fentanilo. En vez de actuar con contundencia contra la corrupción en sus filas, prefiere victimizarse y atacar a los de antes.
Fox y Calderón tampoco son santos de devoción: uno dejó al país con un narco más empoderado y el otro con García Luna condenado en EE.UU. Pero eso no absuelve al gobierno actual de su responsabilidad. Al contrario, evidencia que el problema estructural del narco nunca se resolvió y que hoy, cuando toca a los suyos, la “transformación” se convierte en escudo de impunidad.
Sheinbaum habla de respaldo popular mientras sus actos parecen más actos de acarreo que convocatorias orgánicas. Fox habla de “despertar” opositor, pero ambos saben que el hartazgo ciudadano no distingue siglas: está harto de corrupción, violencia que no cede y un debate político que se ha reducido a quién insulta mejor.
Lo grave no es el pleito de egos entre la presidenta y las momias del PAN. Lo grave es que México sigue sangrando, la economía no despega como prometieron, y los que deberían resolver problemas prefieren atrincherarse en narrativas mientras el país se descompone.
Ni serenidad ni despertar. Solo dos bandos desesperados por no perder el control. Y en medio, los de siempre: los ciudadanos.



