¿Nadie escapa a la DEA? La confesión de 'El Mayo' Zambada desata temores en México sobre corrupción y violencia
Confesó haber corrompido a funcionarios mexicanos y traficado millones de kilos de cocaína
Nueva York.- Ismael "El Mayo" Zambada, el escurridizo cofundador del Cártel de Sinaloa, rompió décadas de silencio al declararse culpable ante un tribunal federal de Nueva York por cargos de asociación delictuosa y violación a la ley RICO. En su admisión, Zambada confesó haber sobornado a policías, mandos militares y políticos mexicanos durante tres décadas para blindar sus operaciones, que incluyeron el tráfico de más de 1.5 millones de kilos de cocaína y órdenes de asesinatos contra rivales. Esta revelación, que genera cientos de millones de dólares anuales para el cártel, expone las grietas en el sistema mexicano y pone bajo la lupa a figuras públicas potencialmente implicadas.
El administrador de la DEA, Terrance Cole, no dudó en celebrar: "Esto es el colapso de un mito. Nadie está más allá del alcance de la DEA". Sus palabras resuenan como una advertencia global: la agencia seguirá cazando a líderes narco en México y más allá, en colaboración con aliados. Pero ¿qué significa esto para los implicados? Para el Cártel de Sinaloa, ya decapitado tras la condena de "El Chapo" Guzmán, implica un vacío de poder que ha desatado guerras internas en Sinaloa, con casi 2.000 muertos y cientos de desaparecidos desde su arresto en julio de 2024.
Más allá de los narcos, el foco se gira hacia la política mexicana. La fiscal general de EE.UU., Pam Bondi, acusó al cártel de operar con impunidad gracias a sobornos a funcionarios corruptos. Aunque Zambada no cooperará ni delatará nombres específicos –según su abogado, sin beneficios a cambio–, sus confesiones podrían desencadenar investigaciones. La presidenta Claudia Sheinbaum respondió exigiendo pruebas concretas y un proceso formal a través de la Fiscalía General de la República, negando cualquier lazo gubernamental con carteles. Sin embargo, en un contexto de elecciones recientes y acusaciones recurrentes de corrupción, esto aviva sospechas: ¿salpicará a exfuncionarios o actuales? Históricamente, casos como este han generado escándalos, como el de Genaro García Luna, exsecretario de Seguridad condenado en EE.UU. por nexos con el narco.
La sentencia de Zambada, prevista para el 13 de enero de 2026, incluye cadena perpetua mínima y la confiscación de 15 mil millones de dólares. La DEA se anota un triunfo, pero el verdadero desafío es si esto frena el flujo de fentanilo –responsable de 100 mil muertes anuales en EE.UU.– o solo reorganiza el caos. Para México, el mensaje es claro: la larga mano de Washington podría alcanzar a cualquiera, forzando una depuración interna o más tensiones bilaterales. ¿Victoria real o solo un capítulo más en una guerra interminable?