Nahle, la gobernadora que se autoinmortaliza mientras Veracruz entierra a otra periodista
Nahle anuncia y luego niega poner su nombre a salón del Palacio de Gobierno de Veracruz
Veracruz .- En plena remodelación del Palacio de Gobierno de Veracruz, Rocío Nahle anunció que un salón llevaría el nombre de “la primera mujer gobernadora del estado”. Ella, zacatecana y primera en el cargo, no dejó duda de a quién se refería. Horas después, ante el escándalo, negó con risas y aspavientos cualquier intención de poner su propio nombre. El video de la declaración original y el desmentido posterior circulan ampliamente.
El timing no pudo ser más cínico: el mismo día se despedía a Roxana Berenice Guzmán Ramírez, periodista asesinada en Nanchital, con un sepelio custodiado por Guardia Nacional y Policía Estatal. Mientras la familia pedía música alegre para el cortejo, la mandataria estatal se dedicaba a pulir su propio pedestal. Veracruz acumula un historial sangriento contra la prensa y Nahle, en lugar de dar respuestas concretas sobre la violencia, prefiere jugar a la estatua en vida.
Este episodio desnuda el ego descomunal y la desconexión de una gobernadora más ocupada en su legado personal que en gobernar. Autohomenajearse mientras el estado sangra no es solo ridículo: es un insulto a los veracruzanos. La “primera mujer gobernadora” quedará en la memoria, sí, pero por su megalomanía y por lo poco que hizo por proteger a las que ya no pueden hablar.



