Narco-Gobernadores al descubierto: Durazo y Villarreal pierden visa por narco y el “Régimen” solo sabe negar
EE.UU. investiga a gobernadores Durazo y Villarreal por presuntos nexos con crimen organizado, según Los Ángeles Times
CDMX.- El reportaje de Los Ángeles Times de este 3 de junio, firmado por Steve Fisher y Kate Linthicum, no es un rumor de redes: autoridades estadounidenses investigan a Alfonso Durazo (Sonora) por presuntos vínculos con el crimen organizado y a Américo Villarreal (Tamaulipas) por huachicol. Les revocaron la visa el año pasado. Y sí, siguen cruzando la frontera… pero con un permiso especial de “beneficio público significativo”, el mismo que se da a testigos cooperantes o informantes.
Fisher lo repite sin titubeos: “Mantengo firme mi artículo. Tengo fuentes verídicas”. No es la primera vez. Hace meses destapó lo de Rocha Moya en Sinaloa y hoy suma dos gobernadores más de Morena. El patrón es clarísimo.
Durazo sale a negar: “Tengo visa vigente”. Su vocera, Paloma Terán, lo respalda. Villarreal lo llama “información falsa” y Morena Tamaulipas habla de “estrategia de calumnias”. Claudia Sheinbaum, con ese tono de maestra regañona, pregunta: “¿Qué intención con quitar la visa y además hacerlo público?”. Como si el problema fuera la filtración y no los presuntos narco-gobernadores.
Hasta aquí la farsa. Porque mientras ellos niegan, circula una captura del sistema migratorio de EU donde Durazo aparece con alerta roja: “ST - SUSPECTED TERRORIST”, orden de “REFER TO PASSPORT” y estatus de exclusión. ¿Coincidencia? No. Es el mismo guión de Rocha Moya: primero “no hay pruebas”, luego “pruebas, pruebas” y al final licencia o salida discreta.
Durazo no es cualquier gobernador. Fue secretario de Seguridad con López Obrador. Villarreal, médico devenido político, controla un estado clave para el contrabando de combustible. Dos piezas del mismo rompecabezas: un partido que llegó prometiendo acabar con la corrupción y hoy acumula gobernadores bajo lupa gringa.
Lo grave no es que Estados Unidos investigue. Lo grave es que México no lo haga. Lo grave es que la “soberanía” se haya convertido en un escudo para proteger a funcionarios sospechosos en lugar de a los ciudadanos. Y lo más indignante es que estos gobernadores, si realmente están cooperando con Washington, estén delatando desde adentro mientras cobran sueldo público y manejan los recursos de millones de mexicanos.
No hay dignidad en negar lo evidente. Hay cinismo. Y mientras Palacio Nacional se rasga las vestiduras por la “injerencia”, los ciudadanos seguimos pagando la factura de un narco-Estado que ya ni se molesta en disimular.
Que muestren las visas vigentes. Que crucen la frontera en vivo. Que dejen de tratar a México como su patio trasero personal. Porque si no, la única “transformación” que queda es la de convertir gobernadores en sospechosos internacionales.







