¡Narcoacusados en el Senado! Morena se tapa los ojos y grita “solidaridad” mientras EE.UU. destapa el Cártel de Sinaloa en Palacio
Senado en llamas: Morena protege a Rocha Moya e Inzunza tras acusaciones de narcotráfico de EE.UU.
CDMX.- Ayer, el Senado de la República se convirtió en un circo de hipocresías. El Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció cargos formales por narcotráfico, lavado de dinero y vínculos con el Cártel de Sinaloa contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, el senador morenista Enrique Inzunza y otros nueve funcionarios o exfuncionarios de Morena. La noticia cayó como una granada.
Inzunza marcó asistencia en la sesión, pero nadie lo vio en persona desde las 10 de la mañana. Desaparecido. Mientras, la bancada de Morena entró en pánico: la coordinadora Laura Itzel Castillo intentaba callar a la oposición, Adán Augusto se negó a dar declaraciones (“no tengo nada que opinar”), Ignacio Mier reconoció la solicitud de extradición pero aseguró que “no tiene sustento probatorio” y Higinio Martínez invocó una supuesta “obligación moral” para solidarizarse con los acusados. Saúl Monreal pidió “esperar pruebas” y Ricardo Monreal advirtió, con tono amenazante, que “el pueblo de México” reaccionaría fuerte. Traducción: no toquen a los nuestros.
La oposición, por su parte, no se quedó callada. Lilly Téllez tomó la tribuna y lo celebró sin filtros: “Hoy es un gran día para México. Lamento que la justicia tenga que venir del extranjero”. Ricardo Anaya exigió la presencia inmediata de Rocha Moya para que explique las acusaciones. El ambiente era de tensión pura.
El doble rasero es asqueroso y descarado. Hace apenas días, Morena montó un circo exigiendo juicio político contra la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, por supuestas “violaciones graves a la Constitución”. Ahora, cuando les toca a los suyos, el discurso cambia: “esperemos pruebas”, “no hay sustento”, “solidaridad moral”. ¿Dónde quedó la “cero impunidad” que pregonan?
La realidad es brutal: la justicia mexicana está tan capturada que, una vez más, Washington tiene que hacer el trabajo sucio. Mientras tanto, en el Senado, Morena protege a los suyos y la oposición aprovecha el escándalo. El pueblo observa. Y el hedor a narcogobierno ya no se puede disimular.



