Narcos bombardean con drones a indígenas en Guerrero… y el gobierno sigue de brazos cruzados
Comunidades nahuas de Guerrero denuncian ataques con drones de “Los Ardillos” y más de mil familias desplazadas
Guerrero.- Comunidades nahuas de la Montaña Baja de Guerrero —Xicotlán, Tula, Acahuehuetlán y Alcozacán, entre otras— lanzaron un grito urgente de auxilio. Desde el 6 de mayo, el grupo criminal Los Ardillos ha intensificado ataques armados con drones explosivos y fuego directo, matando al menos a cuatro policías comunitarios e indígenas que realizaban trabajos de albañilería y obligando a más de 800-1,000 familias a huir de sus hogares.
El Concejo Indígena y Popular de Guerrero Emiliano Zapata (CIPOG-EZ) denuncia no solo la violencia, sino la complacencia evidente de los tres niveles de gobierno. Acusan que Los Ardillos operan con protección política, instalando trincheras cerca de bases militares sin que nadie intervenga. Esto no es un incidente aislado: es la crónica de un abandono sistemático en una región que lleva años bajo el yugo de este grupo, conocido por su sanguinaria disputa territorial en la Montaña de Guerrero.
Mientras en Palacio Nacional se habla de “pueblos originarios”, “transformación” y “soberanía”, en la realidad estas comunidades nahuas son bombardeadas, desplazadas y dejadas a su suerte. El contraste es obsceno: prioridad para proteger a narco-gobernadores cuestionados por EE.UU., pero cero acción efectiva para indígenas que solo piden vivir en paz. Los Ardillos no son invencibles; el Estado simplemente ha elegido no enfrentarlos con la contundencia que exige la emergencia.
Esto no es “violencia aislada”. Es el resultado de años de omisión, pactos implícitos y una estrategia de seguridad fallida que ha convertido a Guerrero en un laboratorio del terror para los más pobres. El grito de auxilio ya está dado. La pregunta incómoda es: ¿cuántos muertos y desplazados más se necesitan para que el gobierno federal y estatal dejen de fingir que no pasa nada?
La Montaña Baja arde. Y el silencio oficial es cómplice.



