Tailandia.- Nueve meses después del escándalo que marcó Miss Universo 2025 en Tailandia, Nawat Itsaragrisil volvió a la carga. El empresario, quien entonces fungía como director nacional del certamen en el país anfitrión, publicó el sábado en sus redes que se acelera un proceso para emitir una orden de arresto contra la actual Miss Universo, Fátima Bosch, por presunta difamación, acusaciones falsas y difusión de información falsa. La denuncia original la presentó el 12 de noviembre de 2025, apenas días después del enfrentamiento público del 4 de noviembre, cuando Nawat la reprendió frente a otras candidatas por no promocionar lo suficiente el evento y ella, junto a varias compañeras, abandonó la sala en señal de protesta. Hasta ahora no hay confirmación oficial de que la orden exista; solo la versión del propio Nawat y un documento policial que él mismo difundió.
Bosch no se quedó callada. En un comunicado difundido este fin de semana dejó claro que lo ve como un intento de intimidación y que no se arrepiente de haber exigido respeto: “Pedir respeto no es una provocación” y “defender tu dignidad jamás debería convertirse en motivo de miedo”. La Organización Miss Universo salió a respaldarla de inmediato, subrayando que la violencia, la humillación y el silencio forzado hacia las mujeres son inaceptables, y que el respeto no se gana callando. El caso, que nació como una discusión de protocolo y terminó en terreno penal, sigue abierto y ahora, a pocas semanas de que Bosch entregue la corona en Puerto Rico, vuelve a poner en evidencia lo frágil que puede ser la línea entre poder, imagen y consecuencias reales en el mundo de los certámenes.
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