Escuinapa, Sinaloa, México. — Un grupo de niños estudiantes se salvó de milagro esta mañana de un ataque armado que por poco termina en tragedia. Un camión urbano que los transportaba hacia la escuela fue interceptado y acribillado a balazos en pleno municipio de Escuinapa. Los disparos iban directamente contra el chofer, quien resultó herido, mientras los menores se arrojaron al piso en medio del pánico más absoluto.
Eran poco antes de las 7:00 de la mañana. El camión, que cubre la ruta desde colonias alejadas como Francisco I. Madero, Insurgentes y El Roblito, llevaba a estudiantes de secundaria rumbo a la zona escolar. De pronto, sujetos armados (presuntamente en motocicleta) abrieron fuego contra la unidad. Las balas impactaron del lado del conductor, reventaron vidrios y sembraron el caos. Dentro del vehículo se escucharon gritos, confusión y el desesperado aviso del chofer: “Me tiraron un balazo”. Los niños se tiraron pecho a tierra, agachados entre asientos y mochilas, protegiéndose como podían mientras el bus seguía avanzando.
La libraron de milagro. El conductor, identificado como Hugo R. (alrededor de 55 años), pese a las heridas leves por esquirlas de vidrio, tuvo la sangre fría de continuar manejando hasta un retén militar en el Puente de la Veracruz. Ahí pidió auxilio. Los estudiantes descendieron temblando, algunos en crisis nerviosa, y fueron recogidos por sus padres. Ninguno resultó herido de bala. Las autoridades de la Secretaría de Seguridad Pública de Sinaloa confirmaron que el ataque iba dirigido al chofer y desplegaron un operativo, pero hasta el momento no hay detenidos.
Duele
Este no es un hecho aislado. Escuinapa y el sur de Sinaloa viven bajo el asedio constante de la violencia. Mientras se promocionan “recorridos preventivos” y se habla de que “la situación está controlada”, un autobús lleno de menores es baleado en horario escolar, a plena luz del día y cerca de zonas habitadas. Los padres enviaron a sus hijos en el camión precisamente para evitar riesgos mayores (como viajar en moto), y aun así los niños estuvieron a un disparo de la catástrofe.
El video que circula en redes muestra el interior del camión: caras de terror, cuerpos en el piso y el silencio roto solo por el miedo. Es la prueba cruda de que la seguridad en las rutas escolares es una ilusión. ¿Hasta cuándo se normaliza que los estudiantes tengan que “la librar de milagro”? Las autoridades hablan de operativos y de “lesión leve”, pero para las familias que esperaban a sus hijos afuera de la escuela, cada minuto fue una eternidad.
La violencia no distingue. Hoy fueron niños que, por pura suerte y la reacción del chofer, regresaron a casa. Mañana podría no ser así. Escuinapa sigue en alerta roja, y las familias exigen respuestas, no comunicados.



