Veracruz.- En Veracruz, el apellido sigue abriendo puertas. Y la gobernadora Rocío Nahle lo dice sin tapujos: tres sobrinos de Andrés Manuel López Obrador —hijos de su hermano Arturo— están en la nómina estatal, “tienen derecho como cualquiera” y no hay nepotismo porque “no son mis parientes”. El escándalo, según ella, lo arman los medios.
Los cargos no son rumor de red social. Están en transparencia y los confirmaron el secretario de Gobierno, Ricardo Ahued, y la propia gobernadora.
Erandi Isabel López Herrería dirige El Colegio de Veracruz desde 2025. Gana 106 mil 433 pesos netos al mes: más que el sueldo tabulador de la gobernadora (84 mil 750). Nahle dijo que el monto “le llamó la atención” y pidió a Educación revisarlo. Tarde. El nombramiento ya estaba hecho.
Tarheni Andrea López Herrería es subdirectora de Administración del Patrimonio de la Beneficencia Pública, en Salud, con unos 33 mil pesos netos. Pedro Arturo López Herrería aparece como asesor de Ahued, con un neto de unos 6 mil 500 pesos —en reportes se habla de cerca de 12 mil brutos—. Ahued lo defiende como “muchacho decente” y “ejemplar padre de familia”: lo contrató porque estudió con sus hijos y “humildemente me fue a pedir un espacio”. Así se reparte el Estado: no por concurso, por cercanía.
Sobre ese último sueldo cayó la foto que encendió X: Pedro Arturo con un Rolex Datejust tasado en unos 235 mil pesos, casi 20 meses de su percepción neta. El dato del reloj es una estimación comercial difundida por el periodista Jorge García Orozco y retomada por Azteca; no prueba, por sí sola, un delito. Sí deja una pregunta brutal: con ese ingreso público, el lujo no cierra. O hay otros ingresos, o el tabulador es un adorno.
El telón de fondo es el padre. Arturo López Obrador fue increpado en un restaurante de Coatepec —“¡Fuera Morena!”— y respondió que él no vive de Morena. Tres de sus hijos sí cobran del erario veracruzano. LatinUS suma otro nombre del círculo: Leonel Efrén Rivera Pinete, esposo de Erandi y director de Salud Pública, con 42 mil pesos. Nahle dijo no saber que eran cónyuges.
El truco retórico es viejo: “no son mis parientes”. El nepotismo no se mide solo por el árbol genealógico de la gobernadora. Se mide por el uso del poder para acomodar a la familia del expresidente que la catapultó. Mientras tanto, el mismo gabinete exhibe otro vicio: el titular de SEFIPLAN, Miguel Reyes, despachó a la reportera Alba Valdez con un “no puedo responder… pero te mando muchos besos”. Pregunta incómoda, beso de desprecio. Misma escuela: el cargo no se explica; se evacua.
Austeridad republicana, decían. En Veracruz se traduce así: rectoría de seis cifras para una sobrina, plaza de asesor para el hermano, reloj de vitrina y una gobernadora que culpa al periodismo por contar lo que ya está en la nómina.






