“No te doy la mano, resuélvelo ya”: la abuela que destrozó el guion de Sheinbaum en Tampico
Mujer de la tercera edad encara a Sheinbaum en Tampico y le exige resolver el despojo de su terreno
Tampico, Tamaulipas.- Una mujer de la tercera edad interceptó la camioneta de Claudia Sheinbaum el 15 de agosto en Tampico, Tamaulipas, justo después de la inauguración de la primera etapa del Hospital General del ISSSTE. Rechazó de plano el saludo de la presidenta (“No, no, no, yo no te doy la mano”), le exigió que resolviera el robo y despojo de su terreno y señaló que los responsables son “rateros, secuestradores y asesinos” que viven en la colonia Fernando San Pedro. Sheinbaum, desde la ventanilla, tomó notas a mano y pidió nombre y dirección; la ciudadana insistió: “Resuélvelo y punto… Tú le debes al pueblo; a mí no me quieres ver la cara”. El video, que ya circula por miles, muestra el hartazgo crudo de quien vive el día a día de la inseguridad, no el de las cifras oficiales.
Tamaulipas sigue siendo uno de los estados más golpeados por el crimen organizado. Extorsiones, despojos de tierras y violencia cotidiana no son anécdotas: son la realidad que las encuestas de aprobación —esas que venden a la “presidenta más popular”— parecen no medir cuando la gente sale a la calle. Mientras la gira presidencial se llenaba de inauguraciones y defensas de soberanía, una ciudadana sin miedo le puso el espejo delante: el gobierno promete guerra contra la delincuencia, pero el ciudadano de a pie sigue entregando direcciones de narcos porque las autoridades no actúan.
Esta escena no es un “incidente aislado”. Es la prueba viviente de que el discurso de “abrazos, no balazos” reciclado sigue fallando estrepitosamente. Sheinbaum anota, sonríe y se va; la abuela se queda con el terreno robado y el miedo de que la visiten. Mientras el poder se protege detrás de camionetas blindadas y porcentajes de popularidad, el pueblo —el de verdad— ya no traga más teatro.



