¡“No vean TV Azteca”! El patético grito de Sheinbaum que desnuda su autoritarismo y su miedo a la crítica
Sheinbaum llama a “no ver TV Azteca” en mañanera y defiende a Rocha Moya ante críticas del canal
CDMX.- En la mañanera del lunes 25 de mayo de 2026, la presidenta Claudia Sheinbaum cruzó un límite que ni siquiera su mentor López Obrador se atrevió a verbalizar con tanta crudeza. Ante las cámaras, defendió a Rubén Rocha Moya —gobernador con licencia de Sinaloa señalado por Estados Unidos por presuntos vínculos con el crimen organizado— y arremetió contra TV Azteca, al ser cuestionada por la legitimidad de las protestas del colectivo Mexicanos Gritan, al que acusó de ser orquestado por Ricardo Salinas Pliego.
Con sorna, soltó la frase que ya circula en todo el país: “No vean TV Azteca”. Luego, entre risas, propuso entregar el premio “mitómano de la semana” y remató con un teatral “¡Tarán!”, mientras aseguraba que las críticas del canal eran “mentiras descaradas”.
No fue un desliz. Fue un llamado directo desde la tribuna presidencial a boicotear a un medio privado. Un acto de intolerancia que huele a censura disfrazada de “defensa del pueblo”.
TV Azteca respondió con dignidad. En un comunicado y en sus programas, dejó claro que no se callará: “Cuando el poder llama a sabotear un medio crítico, lo que busca es censurar. Seguiremos haciendo periodismo libre”. Conductores como Javier Alatorre, Lucy Bravo y Villalvazo lo remataron en vivo: trabajan para los mexicanos, no para el gobierno de turno. Y tienen razón.
Porque el problema no es si uno coincide o no con Azteca. El problema es que una presidenta use los recursos públicos —la mañanera pagada con impuestos de todos— para ordenar qué deben ver o dejar de ver los ciudadanos. Eso no es liderazgo. Es debilidad pura. Es el clásico truco de quien no tiene argumentos y recurre al ataque personal y al descrédito colectivo.
Sheinbaum prometió en campaña respetar la libertad de expresión. Hoy la pisotea. Ataca a un medio que le incomoda porque exhibe lo que ella quiere ocultar: los señalamientos de narco a sus aliados, el desabasto de medicinas que sigue, la inseguridad que no cede y un crecimiento económico que brilla por su ausencia. En lugar de responder con datos, responde con burla y con “no los vean”.
Es patético. Y peligroso. Porque hoy es TV Azteca. Mañana puede ser cualquier voz que critique al poder. Así empiezan los regímenes que temen la verdad: estigmatizando, boicoteando y llamando “mentirosos” a quienes no aplauden.
Los mexicanos no necesitamos que la presidenta nos diga qué canal sintonizar. Tenemos ojos, oídos y criterio propio. Y cada vez queda más claro que el mayor “mitómano de la semana” no está en la pantalla… sino en Palacio Nacional.




