CDMX.- Lilly Téllez subió a la tribuna de la Comisión Permanente con una charola plateada y retó a los legisladores de Morena a depositar ahí sus visas estadounidenses. El mensaje fue directo: si tanto respaldan a Andrés “Andy” López Beltrán, que demuestren que las visas “no importan” rompiéndolas de verdad. Al final se llevó la charola. “Me la llevo porque se la van a robar”, soltó.
Nadie depositó nada. Gerardo Fernández Noroña, el que más grita soberanía, salió al quite. Dijo que sí rompería su visa… pero que no puede porque tiene una mano lastimada. Y sacó lo que según él era el documento. Resultó ser una tarjeta dorada de crédito Visa. Ni siquiera se molestó en disimular. El gesto quedó grabado: el mismo que predica austeridad y denuncia injerencia yanqui no se atreve a sacrificar ni un plástico bancario.
El contexto es claro. El 13 de agosto Andy López Beltrán anunció que Estados Unidos le canceló la visa. En una carta a Donald Trump acusó a Marco Rubio y Christopher Landau de una “canallada politiquera” sin pruebas. Washington no ha dado detalles públicos, pero lleva meses retirando visas a decenas de funcionarios y políticos mexicanos, la mayoría de Morena, en el marco de su ofensiva anticárteles.
Claudia Sheinbaum, cuando le preguntaron si Estados Unidos va por AMLO, cortó en seco: “Ya no voy a hablar de eso”. Higinio Martínez, senador de Morena, minimizó el asunto: no es prioritario y Washington lo usa para debilitar al gobierno. Solidaridad de palabra, silencio cuando aprieta.
El espectáculo es el de siempre. La oposición hace teatro con charolas. El oficialismo habla de soberanía mientras se aferra a privilegios que dice despreciar. Y mientras tanto, la pregunta de fondo —por qué le quitaron la visa al hijo del expresidente— sigue sin respuesta clara. Solo queda el ridículo de una tarjeta de crédito dorada ondeando en el Senado.
Discusión sobre este post
Sin posts



