Noroña, de bravucón a víctima: El viejo video que destapa su doble moral tras el pleito con Alito
El presidente del Senado, Gerardo Fernández Noroña, denunció agresión física por parte de Alejandro Moreno tras una sesión. Un video de 2011 muestra a Noroña en un incidente similar
CDMX.- En el calor de la política mexicana, donde los egos chocan más que las ideas, el incidente del 27 de agosto en el Senado ha sacado a relucir no solo puños, sino hipocresías enterradas. Gerardo Fernández Noroña, actual presidente de la Cámara alta por Morena, denunció una agresión física por parte de Alejandro "Alito" Moreno, líder del PRI, al término de una sesión en la antigua sede senatorial. Según testigos y videos circulantes, Alito se acercó a la tribuna, forcejeó con Noroña y le propinó empujones y golpes, extendiendo el altercado a un colaborador del senador. Noroña, visiblemente alterado, lo calificó como un acto "criminal" en su propia transmisión en vivo, posicionándose como la víctima de una emboscada priista.
Pero el escándalo no tardó en volverse en su contra. Horas después, el exsenador panista Javier Lozano desenterró un video de octubre de 2011, durante una comisión de Seguridad Social en la Cámara de Diputados. En las imágenes, se ve a un Noroña más joven, con corbata roja y gesto encendido, irrumpiendo en la mesa directiva para confrontar a Lozano, quien presidía la sesión. Lo que inicia como un intercambio verbal escala a empujones y gritos, con Noroña señalando agresivamente y forzando el cierre prematuro de la reunión. "Yo solo dije la verdad y así se puso", recordó Lozano en su post en X, tildándolo de "patán e intolerante". Es el colmo: el mismo hombre que hoy clama por respeto parlamentario fue protagonista de escenas similares hace 14 años, cuando su temperamento lo llevó a agresiones que ahora condena.
Mientras Noroña usa el incidente para victimizarse y desviar la atención, ignora los señalamientos sobre su lujoso estilo de vida. En 2024, adquirió una propiedad en Tepoztlán, Morelos, valuada en 12 millones de pesos, un lujo que choca con su retórica de austeridad republicana y ha generado críticas por inconsistencias en sus ingresos declarados. Analistas como Ciro Gómez Leyva han cuestionado: "¿De dónde salió ese dinero?". En un contexto de tensiones postelectorales y con Morena bajo fuego por nexos dudosos, este pleito parece un distractor perfecto para Noroña, quien pasa de acusado a acusador sin mirarse al espejo.
Al final, el episodio revela la fragilidad de la clase política mexicana: violencia cíclica y dobles raseros que erosionan la credibilidad. ¿Aprenderá Noroña la lección, o seguirá recibiendo "una cucharada de su propio chocolate"?