CDMX.- El senador Gerardo Fernández Noroña, eterno defensor del “pueblo heroico” de Cuba y reciente invitado de lujo al centenario de Fidel Castro, se encontró con un pequeño detalle a la hora de regresar: el brazo enyesado (fractura de julio en Tepoztlán) le complicó el abordaje. Según contó él mismo, no lo dejaban subir al avión y soltó la perla del día: “Si me tengo que quedar allá, me aviento por la ventana”. Nada como el amor revolucionario… hasta que toca quedarse sin primera clase ni Hotel Nacional.
Días antes, desde los jardines de ese mismo hotel, invitaba a todos a vacacionar en la isla porque “los servicios turísticos no tienen ninguna afectación” pese a los apagones eternos. Solidaridad de catálogo: elogiar el modelo desde la zona VIP y luego amenazar con defenestrarse si el aeropuerto no le abre la puerta de salida. El mismo que presume viajes “oficiales” y donativos solidarios descubrió, en carne propia, que el socialismo real se disfruta mejor con boleto de regreso garantizado.
Al final sí abordó el avión, como era de esperarse. Cuba puede ser el modelo a seguir… siempre y cuando exista una salida rápida de regreso a México.
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