“Nos están matando… y no nos podemos quejar porque somos indígenas”: el grito desgarrador de las madres nahuas mientras Sheinbaum exige perdón a España
Indígenas de Chilapa gritan “nos están matando” mientras el gobierno de Sheinbaum exige disculpas a España por hechos de hace 500 años
Guerrero.- Familias desplazadas de comunidades indígenas en Chilapa de Álvarez, Guerrero, llegaron al Palacio de Gobierno para clamar ayuda urgente. Denuncian que sus familiares, refugiados en Alcozacán, volvieron a ser atacados y tuvieron que resguardarse en una iglesia para no ser masacrados. El video muestra el dolor y la desesperación: “Nos están matando y no nos podemos quejar porque somos indígenas”. Es la misma violencia que ha convertido a Guerrero en uno de los estados más sangrientos del país, con grupos criminales disputando territorio sin que el Estado intervenga con eficacia.
La hipocresía del gobierno es brutal y descarada. Claudia Sheinbaum, que se autoproclama defensora de los pueblos originarios, no ha ofrecido una respuesta concreta ni inmediata a este nuevo episodio de terror en Chilapa. En cambio, su administración sigue insistiendo en que España debe pedir perdón por la Conquista, como si los agravios históricos pesaran más que la sangre que corre hoy en territorio mexicano. Mientras exige disculpas por hechos de hace siglos, permite que indígenas actuales sean desplazados, amenazados y asesinados bajo su mandato. El discurso de “primero los pobres” se derrumba ante la realidad: los mismos que votaron por Morena ahora pagan con su vida la incapacidad o la indiferencia del gobierno para imponer el orden.
Esta doble moral no solo es cínica, es criminal. Usar a los indígenas como bandera política para atacar al pasado colonial mientras se les abandona en el presente revela la verdadera cara de un gobierno que prioriza el relato ideológico sobre la protección real de las vidas que dice defender. Las familias de Chilapa no necesitan discursos de 500 años atrás; necesitan que el Estado cumpla su obligación básica: detener a los sicarios y garantizar su supervivencia. Hasta ahora, solo reciben silencio.



