Oposición ganaría 8 de las 17 gubernaturas en juego en 2027, según encuesta
Actualmente, de estas 17 entidades, 12 son gobernadas por Morena o sus aliados, 3 por el PAN, 1 por Movimiento Ciudadano y 1 por el Partido Verde.
CDMX.— Un sondeo levantado el 14 de enero de 2026 y publicado este lunes, revela que la oposición ganaría al menos 8 de las 17 gubernaturas en disputa en el 2027, un panorama electoral altamente competido de cara a las elecciones intermedias en estados como Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Campeche, Chihuahua, Colima, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas. Actualmente, de estas 17 entidades, 12 son gobernadas por Morena o sus aliados, 3 por el PAN, 1 por Movimiento Ciudadano y 1 por el Partido Verde.
El sondeo, realizado con 1,200 entrevistas telefónicas por estado entre el 12 y 14 de enero de 2026 (nivel de confianza 95%, margen de error ±3.5%), mide las alianzas punteras y muestra un escenario donde la oposición (principalmente PAN, PRI y aliados) aparece al frente en 8 de las 17 entidades en disputa. Esto representa casi la mitad de las gubernaturas en juego, un resultado que contrasta con el dominio actual de Morena en la mayoría de estos estados y que podría alterar significativamente el mapa político nacional rumbo a 2030.
Entre los estados donde la oposición lidera destacan:
Aguascalientes (PAN y aliados con 51.8%)
Querétaro (PAN y aliados con 55.1%)
Nuevo León (PAN y aliados con 42.7%, aunque el gráfico resalta PAN fuerte)
Zacatecas (PAN-PRI con 38.5%)
Chihuahua (PAN y aliados con 49.6%)
Campeche (PAN y aliados con 59.1%)
San Luis Potosí (PAN-Verde con 49.8%)
Colima (Morena-PT-Verde con 51.7%, pero el gráfico muestra oposición competitiva en varios)
En contraste, Morena y sus aliados (PT y Verde) mantienen ventaja en estados como Sonora (49.6%), Baja California (49.2%), Baja California Sur (50.1%), Sinaloa (43.4%), Nayarit (46.2%), Quintana Roo (44.1%), Guerrero (40.7%) y otros donde la contienda es más cerrada o la alianza oficialista lidera por márgenes ajustados.
Este resultado preliminar —a más de un año de la elección— sugiere que, si se mantienen las tendencias y se consolidan alianzas opositoras efectivas (como las que ya aparecen en el gráfico), la oposición podría arrebatarle a Morena varias entidades clave, rompiendo el momentum de hegemonía que el partido gobernante ha construido desde 2018. La fragmentación del voto en algunos estados y la fuerza de candidaturas locales o independientes (como se insinúa en Colima o Michoacán) agravan el riesgo para el oficialismo.
Este escenario explica en buena medida el temor creciente dentro de Morena y su coalición ante la posibilidad de perder terreno territorial significativo en 2027. La respuesta del partido ha sido redoblar esfuerzos por controlar las instituciones electorales, particularmente el INE, a través de la reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum. Desde finales de 2025 y durante 2026, se ha discutido una propuesta que busca reducir costos electorales, replantear el financiamiento a partidos, ajustar plurinominales y modificar reglas operativas, aunque el oficialismo insiste en que preservará la autonomía del INE y la representación de minorías.
Sin embargo, la oposición (PAN, PRI y MC) y voces independientes han advertido que estos cambios podrían debilitar los contrapesos institucionales, reducir la capacidad de fiscalización y facilitar mayor control desde el poder ejecutivo sobre el proceso electoral. Críticos como exconsejeros del INE han calificado la iniciativa como un intento de modificar las reglas del juego a conveniencia, justo cuando encuestas como esta muestran que el dominio de Morena no es tan sólido como parecía en las gubernaturas en juego.
En síntesis, la encuesta de Polls.mx no solo anticipa una contienda reñida en 2027, sino que pone en evidencia la vulnerabilidad del proyecto de la 4T en el ámbito estatal. Lejos de consolidar una hegemonía irreversible, los números obligan a Morena a acelerar su agenda de reforma política-electoral para blindar ventajas institucionales antes de que el electorado exprese un veredicto que podría redistribuir el poder en casi la mitad de las entidades en disputa. El 2026 será, por tanto, un año decisivo no solo para definir candidaturas y alianzas, sino para determinar si las reglas del juego electoral seguirán siendo equitativas o se ajustarán preventivamente a favor del partido en el poder.




