CDMX.- Diputados de Morena ya andan proponiendo subir hasta un peso el IEPS a la cerveza, con la esperanza de rascar unos 6 mil 500 millones de pesos extra. Según las declaraciones del presidente de la Comisión de Hacienda, Carol Antonio Altamirano: el Paquete Económico 2027 “no traerá impuestos nuevos ni estructurales”, pero sí “ajustes” a bebidas alcohólicas y productos con alto sodio “por salud”. La misma receta que usaron el año pasado con los refrescos.
El patrón es claro y cínico. Después de la oleada de 2026 —IEPS disparado a bebidas azucaradas, tabaco, nicotina y hasta videojuegos—, la recaudación tributaría muestra signos de agotamiento y el déficit no cierra. En vez de una reforma fiscal de verdad que toque a quien más tiene o recorte el gasto clientelar, el gobierno vuelve a exprimir el consumo cotidiano. La cerveza, producto de masas y uno de los pilares agroindustriales del país, se convierte en la siguiente víctima fácil. El argumento sanitario suena noble hasta que se ve que el dinero entra al mismo saco de programas que no han resuelto ni la inseguridad ni la pobreza estructural.
Al final, el ciudadano de a pie paga dos veces: primero con impuestos más altos en la cantina o el Oxxo, y después con servicios públicos que no mejoran. Mientras tanto, en San Lázaro siguen hablando de “justicia fiscal” y “salud pública” como si no fuera evidente que lo que realmente se agotó es la imaginación para gobernar sin meterle la mano al bolsillo de siempre.
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