CDMX.- El diputado federal del PAN Agustín Rodríguez advirtió que recortar recursos a la CFE y a la red de transmisión no es un ajuste técnico: es sembrar más apagones, pérdidas en comercios y menos empleo. Lo dijo el mismo día en que el Paquete Económico 2027 ya pone cifras sobre la mesa: la CFE pasaría de 554 mil millones de pesos en 2026 a 523 mil millones en 2027, un recorte de 8.5% real, y Hacienda admite que la propia empresa avaló el tijeretazo. No es un grito aislado. Rodríguez lleva meses empujando una Agenda Solar para hogares, comercios e industria, porque la demanda ya rebasó el cuento de que “no hay crisis”.
El país no está discutiendo hipótesis. En mayo y junio de 2026 se documentaron decenas de cortes y millones de usuarios afectados; a finales de agosto, un apagón en Yucatán, Quintana Roo, Campeche y Chiapas dejó sin luz a más de 745 mil clientes. La CFE habló de vandalismo; empresarios de Mérida calcularon pérdidas de hasta 100 millones de pesos. Claudia Sheinbaum prefirió el eufemismo: no son apagones, son “interrupciones” de distribución. El truco semántico no enciende un refrigerador ni salva una jornada de trabajo.
Lo grave no es que un panista lo denuncie. Lo grave es que el ramo energético recibe el recorte más brutal del presupuesto —cerca de 70% real en Sener, según la oposición— justo cuando la red de transmisión está saturada, hay obras anunciadas que no arrancan y el nearshoring pide más megawatts, no más comunicados. Recortar transmisión y después culpar al clima, a un árbol o a un vándalo es administrar la oscuridad. Sin inversión en la red, la energía solar que propone Rodríguez se queda en el techo: se genera, pero no viaja. Esa no es política energética. Es racionar la luz y venderla como austeridad.
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