PAN va por la cabeza de Rocha Moya: juicio político, desaparición de poderes y denuncia en La Haya
PAN formaliza juicio político contra Rubén Rocha Moya y pide desaparición de poderes en Sinaloa
CDMX.- Mientras Sinaloa arde desde hace años bajo el control del narco, el PAN decide ahora, en mayo de 2026, mover ficha con todo el dramatismo posible. Jorge Romero, Elías Lixa, Ricardo Anaya y compañía entregaron formalmente ante la Cámara de Diputados la solicitud de juicio político contra Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia de Morena. No se quedan ahí: piden la desaparición de poderes en el estado y anuncian que llevarán el caso a la Corte Penal Internacional por presuntos delitos de lesa humanidad.
El contexto es explosivo y real: en abril, la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York acusó formalmente a Rocha Moya y a otros nueve funcionarios sinaloenses de colaborar con “Los Chapitos” del Cártel de Sinaloa. Según EU, a cambio de sobornos y protección política, facilitaron tráfico de drogas y armas, manipularon elecciones y brindaron impunidad operativa. Rocha niega todo, pidió licencia temporal y el gobierno federal mexicano dice que no hay pruebas suficientes para extradición. Pero los señalamientos estadounidenses son públicos y graves.
Hasta aquí, la ofensiva panista parece justificada. Un gobernador señalado de narco-cooperación no puede seguir impune. El problema es el timing y la hipocresía que destila todo esto.
El PAN llega tarde, como siempre en estos escándalos de narcopolítica. Rocha ganó en 2021 bajo el amparo de Morena y con un historial de señales que no eran precisamente secretas. ¿Dónde estaba la oposición cuando Sinaloa se hundía en violencia récord? ¿Por qué no gritaron con la misma fuerza cuando gobernadores de otros colores (incluidos los suyos en el pasado) enfrentaron acusaciones similares? La narcopolítica en Sinaloa no nació en 2021; lleva décadas enquistada, atravesando sexenios de todos los partidos.
Ahora, con elecciones intermedias en el horizonte y un gobierno federal acorralado por las acusaciones de Washington, el PAN convierte el caso en circo mediático: denuncia en La Haya, desaparición de poderes, amenazas al comercio bilateral. Suena contundente, pero huele a oportunismo electoral más que a limpieza real. Mientras tanto, siguen sin explicar con claridad sus propios fantasmas pasados ni proponer una estrategia seria contra la captura del Estado por el crimen organizado.
Esto no es valentía, es política de supervivencia. El PAN por fin hace ruido donde duele, pero lo hace con la credibilidad desgastada y el reloj en contra. Si realmente quieren credibilidad, que empiecen por ser consistentes: no solo contra Rocha, sino contra toda la pudrición que ha convertido a varios estados en feudos del narco, sin importar la bandera. De lo contrario, solo será otro espectáculo más en un país que ya no soporta payasadas mientras la gente muere.




