Pan y circo en Palacio: Sheinbaum recibe a BTS mientras arde la tormenta de narco-políticos de Morena
¡Sheinbaum convierte Palacio Nacional en escenario de BTS mientras México arde en sangre y balazos!
CDMX.- Claudia Sheinbaum recibió este miércoles al grupo BTS en Palacio Nacional. Anunció la visita con entusiasmo: “Esta va a ser más nota que cualquier otra”. Cumplió. Miles de fans se aglomeraron en el Zócalo. Los surcoreanos se asomaron al balcón, la presidenta habló de “valores” y “unión” entre México y Corea del Sur. Foto, video y cortina de humo servida.
Mientras tanto, el país real arde. Gobernadores con órdenes de extradición por presuntos nexos con el crimen organizado, madres buscadoras ignoradas desde hace meses, violencia que no cede y una economía que no despega. Sheinbaum elige saludar a idols de K-pop en la sede del Poder Ejecutivo. El mensaje es claro: prioricemos el espectáculo sobre la gobernanza seria. Pan y circo versión 4T.
La ironía duele doble. Ese mismo día, las ARMY mexicanas vivían otro capítulo de la eterna estafa local: revendedores y presuntos cómplices de la organización oficial se llevaron mercancía completa en bolsas frente a fans que llevaban horas formadas. Amenazas incluidas. OCESA, HYBE y Profeco brillaron por su ausencia o ineficacia. Las mismas fans que llenaron el Zócalo exigen justicia por boletos y merch, pero el gobierno prefiere colgarse del fenómeno BTS que resolver la corrupción cotidiana que las afecta.
No es la primera vez que un gobernante mexicano usa artistas para maquillar crisis. Pero en este contexto —con acusaciones graves de protección a narco-políticos— resulta cínico y ofensivo. Sheinbaum no recibió cinco minutos a las buscadoras, pero sí montó el show coreano completo. Los “valores” que presume suenan huecos cuando el país sangra impunidad.
Las ARMY que protestaron contra el uso político tienen razón: dejen a BTS fuera del circo mexicano. El grupo no merece ser escudo de un gobierno acorralado. Y México merece algo más que balcones y selfies mientras los problemas de fondo se pudren.
Esto no es gobernar. Es distraer. Y se nota demasiado.








