CDMX.- La conductora de TUDN Vanessa Huppenkothen vivió anoche un momento de terror real mientras circulaba sola por una avenida de la alcaldía Tlalpan, en la Ciudad de México. Una camioneta color vino con placas G09-BSF le frenaba de forma deliberada una y otra vez, le hacía señas para obligarla a detenerse y no la soltaba. En transmisión en vivo, con la voz rota, alcanzó a decir: “Si me matan, pues ya sabemos que fue este cabrón” y pidió auxilio desesperado porque no había una sola patrulla a la vista. Solo cuando pasaron vehículos militares logró acelerar y librarse. Horas después, ya en casa y en pijama, confirmó que estaba a salvo y agradeció el apoyo, pero borró el video original.
La Secretaría de Seguridad Ciudadana de la CDMX reaccionó después, anunciando que analiza las imágenes y busca la unidad a partir de las placas para identificar a los ocupantes y “esclarecer los hechos”. Hasta ahora no hay detenidos ni confirmación oficial de que se trate de montachoques, aunque el modus operandi es idéntico al de esas bandas que llevan años operando a plena luz —o en plena oscuridad— en las vialidades capitalinas.
Que una figura pública tenga que transmitir su propio secuestro vial en tiempo real porque el Estado no está, no es un “susto”: es la prueba cruda de que la inseguridad en la CDMX sigue siendo un negocio abierto. Mientras las autoridades prometen análisis de imágenes, los ciudadanos —famosos o no— siguen manejando con el corazón en la garganta.
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