CDMX.- Patricia Armendáriz, diputada federal de Morena, suma 84 ausencias en votaciones de la Cámara de Diputados, según datos que circulan a partir del Sistema de Información Legislativa y que el periodista Jorge García Orozco documentó con fotografías de la legisladora saliendo de la joyería de lujo Tiffany & Co. en la Ciudad de México. No es un caso aislado: en legislaturas anteriores Buró Parlamentario ya la ubicó entre las más faltistas, con participación cercana al 60% de las votaciones, y reportes posteriores registraron 78 inasistencias de 178 asuntos (más del 40%). Mientras tanto, el sueldo y complementos de un diputado federal superan ampliamente los 150 mil pesos mensuales.
La incongruencia es directa. Armendáriz, economista con doctorado en Columbia, exconsejera de Banorte y conocida como “tiburona” de Shark Tank México, llega a San Lázaro con un patrimonio declarado que incluye propiedades por decenas de millones de pesos y ha admitido una fortuna superior a los 6 millones de dólares. En redes y medios previos se le ha señalado por gastos de lujo que chocan con el discurso de austeridad de su partido. Las fotos recientes, con bolsas y acompañantes, refuerzan el contraste: hay tiempo para compras de alto valor, pero no para votar.
Esto no es un detalle de agenda. Representa a ciudadanos que no pueden faltar 84 veces a su trabajo sin perderlo, mientras el Congreso discute presupuestos, reformas y recursos públicos. La Cámara tiene mecanismos de justificación y permisos, pero el patrón repetido de ausencias de Armendáriz, sumado a su baja productividad legislativa en periodos anteriores, expone una rendición de cuentas mínima. Si el cargo es remunerado con dinero público, el mínimo exigible es presentarse a votar. El resto es privilegio disfrazado de representación.





