Veracruz.- La gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, respondió el 5 de octubre a las protestas por falta de medicamentos e insumos con una frase que resume su estilo de gobierno: que quienes no estén de acuerdo “hagan sus shows mediáticos” y “lloren” con el tema. Lo dijo en conferencia de prensa, el día después de que personal del Centro de Alta Especialidad Dr. Rafael Lucio y del Hospital Regional Dr. Luis F. Nachón marchara en Xalapa. Médicos, enfermeras y pacientes no pedían un mitin. Pedían batas, gasas, vitamina K para recién nacidos, sondas, catéteres, agujas y antibióticos de primera línea. Varios los están comprando de su bolsillo.
Nahle sostiene que respeta la manifestación “con causa y con verdades”, que ha recorrido hospitales, que hay excedentes y que no caerá en provocaciones. El argumento se cae solo. En septiembre ella misma admitió que los hospitales de Veracruz, Boca del Río y Xalapa carecían de insumos específicos y señaló una falla nacional del abasto de IMSS-Bienestar. El médico Manuel Huerta Montiel lo dejó claro en la marcha del domingo: no son actores políticos; quieren herramientas para atender pacientes. Llamar show a eso no desmiente el desabasto. Lo confirma.
El contraste es el de siempre en este sexenio estatal. Mientras se presume universalidad y se exhiben videos de anaqueles llenos, el personal que opera quirófanos y pediatría sale a la calle porque el material no llega a la cama. Redistribuir excedentes y anunciar compras directas no borra meses de protestas ni la costumbre de tratar la queja como teatro. En un hospital, el show no lo hace quien marcha. Lo hace quien tiene el poder de surtir y prefiere descalificar.
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Una gobernadora criminal