Pemex admite fuga en oleoducto tras 70 días de mentiras oficiales y un “barco fantasma” que nunca existió
Se le cae el cuento a Pemex: tras 70 días de mentiras, admite que el derrame del Golfo fue su culpa
CDMX.- El director de Pemex, Víctor Rodríguez, reconoció que el derrame de hidrocarburos en el Golfo de México se originó por una fuga en un oleoducto de 36 pulgadas en la zona de plataformas de Abkatún-Pol Chuc. No fue un barco privado, no fueron “gotitas de chapopote” ni emanaciones naturales. Fue infraestructura de Pemex que falló, se ocultó y contaminó más de mil kilómetros de costa desde Campeche hasta Tamaulipas, con rastros que llegaron incluso a playas de Estados Unidos.
El derrame comenzó el 6 de febrero de 2026. Durante casi dos meses, la versión oficial fue otra. Primero fue la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, quien el 12 de marzo atribuyó el incidente a “un barco privado de una empresa privada que no le trabaja a Pemex”. Días después, el 23 y 24 de marzo, la presidenta Claudia Sheinbaum exculpó directamente a Pemex y culpó a “un barco de una empresa privada”. La Fiscalía General de la República abrió carpeta por delito penal… contra terceros. Mientras tanto, pescadores recogían crudo con sus manos, animales aparecían muertos en las playas y las comunidades costeras clamaban ayuda que tardó en llegar.
Ayer, 16 de abril, Pemex separó de sus cargos a tres funcionarios del área de control de derrames y manejo de residuos. Tres chivos expiatorios. Ni el director ni los altos mandos pagan. Solo se “separan” a los de abajo mientras la paraestatal reconoce que su personal ocultó la pérdida de integridad mecánica del ducto. Demasiado tarde. El daño ecológico ya está hecho, la confianza pública destrozada y la economía de miles de familias del Golfo, en ruinas.
Sheinbaum instruyó “investigación” y desplegó 3,300 elementos para contención y limpieza. Operativo tardío, comunicado triunfal. El mismo gobierno que en marzo minimizaba el desastre ahora posa de salvador. ¿Dónde estuvo esa urgencia cuando los reportes de pescadores y medios locales llevaban semanas gritando la verdad?
Este no es un accidente aislado. Es el retrato fiel de una Pemex decadente, con infraestructura obsoleta y una cultura de opacidad que sobrevive a sexenios. La 4T prometió energía soberana y entrega al país un Golfo contaminado, mentiras oficiales y respuestas a medias. Otra vez, la realidad alcanzó a la narrativa. Y otra vez, el costo lo pagan los de siempre: el mar, los pescadores y la credibilidad de un gobierno que prefiere el relato antes que la verdad.



