¡Pemex se desangra! Un barril de cada 12 desaparece sin dejar rastro
Pemex: el agujero negro de 138 mil barriles diarios que el gobierno no logra explicar
CDMX.- Según análisis independientes de los consultores Gustavo Sánchez Lugo (Energy2100) y Francisco Barnés de Castro (Cifra2 Consultores), basados en datos públicos de Pemex, entre enero y mayo de 2026 se registró una diferencia promedio de 137.9 mil barriles diarios de crudo y condensados. La producción reportada fue de 1,653.3 mil barriles por día, pero solo se destinaron 1,085.2 mil al Sistema Nacional de Refinación y 430.2 mil a exportaciones; el resto simplemente no aparece en la Base de Datos Institucional de la empresa. Eso equivale a que desaparece uno de cada doce barriles producidos, y el especialista Barnés ha señalado que el faltante acumulado desde 2019 supera los 80 millones de barriles, una cantidad que excede la capacidad real de almacenamiento.
Esta discrepancia no es un error aislado ni un ajuste técnico menor. Pemex ha respondido a reportes similares negando que se trate de sustracción ilegal masiva y atribuyéndola a movimientos operativos, ajustes por temperatura o inventarios, mientras presume reducciones en robos de hidrocarburos. Sin embargo, la persistencia del hueco —a pesar de años de “combate al huachicol”, militarización de ductos y discursos de rescate de la petrolera— revela una opacidad estructural y un control deficiente en la empresa insignia del Estado. O hay una ineptitud grave en el manejo de cifras y logística de un activo estratégico, o se tolera una fuga masiva de recursos que termina beneficiando a redes criminales o intereses oscuros, mientras los mexicanos subsidian con miles de millones una compañía que sigue sin cuadrar sus cuentas básicas.
El costo no es solo contable: representa ingresos perdidos, mayor dependencia de importaciones y un golpe directo a las finanzas públicas en un contexto de producción estancada y reservas en declive. Exigir explicaciones detalladas, auditorías independientes reales y responsabilidades concretas ya no es opcional; es urgente. Seguir minimizando el problema como “diferencias metodológicas” es, llanamente, una burla a la transparencia que tanto se pregona.




