“Pensé que solo la herí”: la carta patética de la suegra asesina que destapa más dudas sobre el feminicidio de Polanco
Detienen en Venezuela a la suegra acusada de feminicidio en Polanco
Venezuela.- Erika María Guadalupe Herrera Coriand, de 63 años, fue detenida el 29 de abril en Caracas por Interpol tras una ficha roja emitida por la Fiscalía de la CDMX. Es la principal acusada del feminicidio de Carolina Flores Gómez, exreina de belleza de Baja California, asesinada a balazos el 15 de abril en su departamento de Polanco. Las cámaras de seguridad captaron cómo la suegra siguió a la joven de 27 años a una habitación y le disparó varias veces a quemarropa; Carolina dejó huérfano a su hijo de ocho meses. La homicida huyó primero a Panamá y luego a Venezuela, donde la capturaron. México ya pidió su extradición. Hasta aquí, la cruda realidad: una ejecución familiar en plena zona exclusiva de la capital.
Pero lo que más revuelve el estómago es la supuesta carta que circuló en redes tras su detención, supuestamente escrita por Erika en las notas de su celular y dirigida a su hijo Alejandro Sánchez. En ella se presenta como víctima de una “discusión”, dice que llegó “con buenas intenciones”, que pensó que solo había “herido” a Carolina y que “siempre lo amará”. ¿En serio? Después de vaciarle el cargador. Esa nota no solo es inverosímil: genera serias dudas sobre la complicidad del marido, quien tardó en denunciar y cuya conducta ha sido cuestionada desde el primer día. No hay imputación formal contra él todavía, pero la carta huele a maniobra para suavizar culpas y proteger al hijo.
Esto no es un arrebato de una vieja loca. Es el retrato de una familia tóxica donde la violencia se cocinó a fuego lento, con un hijo incapaz de poner límites y una justicia mexicana que permitió que la asesina cruzara medio continente antes de ser atrapada. Erika pagará, ojalá con todo el peso de la ley. Pero mientras no investiguen a fondo al viudo y desmonten esta red de silencios y omisiones, el caso seguirá oliendo a impunidad disfrazada de drama familiar. Una vergüenza.




