¡Perrito le roba el show a volador y convierte tradición en comedia viral!
El clip, que circula ampliamente en redes, destaca el lado impredecible y divertido de las costumbres totonacas, donde el verdadero "riesgo" resultó ser un lomito juguetón en lugar de la altura
Puebla.- Imagina esto: en plena plaza de Cuetzalan, Puebla –ese pueblo mágico con sus edificios amarillos y vibes coloniales–, un volador totonaca desciende cabeza abajo del palo ritual, honrando una tradición prehispánica que es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Pero de repente, ¡zas! Un perro callejero, de esos que parecen salidos de una comedia mexicana, decide que el traje rojo y blanco es el juguete perfecto y se lanza a perseguirlo. El volador, aún colgando de la cuerda, da patadas al aire para esquivar mordiscos, mientras el público mira boquiabierto sin mover un dedo. ¿El verdadero peligro? No la altura de 30 metros, sino un firulais juguetón que convierte el rito ancestral en un sketch de Chaplin.
El video, ya acumula más de 10 mil likes y casi 300 mil vistas en menos de un día, con comentarios que van desde “¡Te amo perrito!” hasta críticas por la pasividad de los espectadores: “¿Por qué nadie aleja al chucho?”. Y tiene razón; en un país donde los voladores arriesgan la vida por preservar la cultura totonaca –originaria de Veracruz y Puebla–, un incidente así resalta cómo lo cotidiano puede sabotear lo sagrado. Afortunadamente, no hubo heridos, solo risas virales que recuerdan que en México, hasta los rituales milenarios tienen su toque de caos perruno.
Analizando el fondo, esto no es Papantla propiamente, como corrige un usuario: los voladores vienen de la zona totonaca, incluyendo Cuetzalan, donde se presentan en ferias locales. El evento parece parte de una celebración cotidiana, sin tragedias como las caídas reportadas en 2025 en Veracruz, donde cinco danzantes se accidentaron por fallas en el equipo. Aquí, el “accidente” es puro humor: un recordatorio jocoso de que, en la vida, a veces el villano no es la gravedad, sino un lomito con ganas de fiesta. ¡Ojalá el volador haya aterrizado con una sonrisa!



