Petróleo a Cuba: ¿Sheinbaum desafía a Trump o juega con fuego?
La presidenta Claudia Sheinbaum aclaró que México no ha suspendido el envío de petróleo a Cuba por vía humanitaria, aunque reconoció que Pemex ha frenado temporalmente algunos contratos
CDMX.- La tensión entre México y Estados Unidos escaló esta semana cuando el congresista republicano Carlos Giménez acusó a la presidenta Claudia Sheinbaum de priorizar su alianza con el régimen cubano de Miguel Díaz-Canel sobre los lazos comerciales con Washington. En un post publicado en X, Giménez calificó el envío de petróleo como una “gran traición” que no se tolerará, especialmente en vísperas de la renegociación del T-MEC. Horas antes, la presidenta Sheinbaum, negó haber considerado suspender los envíos, argumentando que se trata de contratos de Pemex y ayuda humanitaria, decisiones soberanas basadas en solidaridad internacional.
Según datos de Kpler y reportes de Reuters, México ha exportado un promedio de 12,284 barriles diarios de crudo a Cuba en los últimos meses, convirtiéndose en su principal proveedor tras la caída de Maduro en Venezuela. Fuentes del gobierno mexicano indican que la administración Sheinbaum evalúa pausar estos envíos para no irritar al gobierno de Trump, mientras legisladores cubano-estadounidenses como María Elvira Salazar y el propio Giménez presionan por sanciones. Publicaciones en X de analistas destacan que estos subsidios, valorados en millones, podrían interpretarse como financiamiento indirecto a un régimen autoritario, cuestionando si Cuba paga o si es puro regalo.
Este pulso revela la delicada balanza de Sheinbaum: defender la soberanía mexicana choca con la dependencia económica del T-MEC, donde EE.UU. absorbe el 80% de las exportaciones. Críticos ven hipocresía en invocar “solidaridad” mientras el petróleo mexicano alimenta represión en Cuba, sin transparencia en los pagos. Si México cede, podría evitar represalias, pero a costa de su autonomía; si persiste, arriesga aranceles que golpearían a millones de familias. La verdadera pregunta es si esta “ayuda humanitaria” vale el costo geopolítico.




