¿Podría un antidiabético ser la clave contra la demencia? Un estudio coreano enciende la esperanza, pero con reservas
Un análisis en más de 110,000 diabéticos tipo 2 sugiere que los inhibidores SGLT-2 podrían reducir el riesgo de demencia en un 35%, aunque se necesitan ensayos clínicos para confirmarlo
Corea del Sur.- En un mundo donde la demencia afecta a más de 55 millones de personas –cifra que podría triplicarse para 2050, según la OMS–, cualquier avance en su prevención genera revuelo. Un reciente estudio publicado en el British Medical Journal (BMJ) sugiere que los inhibidores de SGLT-2, fármacos comunes para la diabetes tipo 2 como la dapagliflozina o la empagliflozina, podrían reducir el riesgo de demencia en un 35%. Pero cuidado: no es una cura milagrosa, y los resultados provienen de datos observacionales que exigen cautela.
El análisis, realizado en Corea del Sur con más de 110.000 adultos de 40 a 69 años con diabetes tipo 2, comparó a quienes iniciaron tratamiento con inhibidores SGLT-2 versus inhibidores DPP-4 (otro grupo de antidiabéticos). Tras un seguimiento promedio de unos dos años, la incidencia de demencia fue de 0,22 por 100 persona-años en el grupo SGLT-2, frente a 0,35 en el DPP-4, lo que traduce en un hazard ratio de 0,65 (IC 95%: 0,58-0,73). Esto implica un menor riesgo, especialmente notorio en tratamientos prolongados (más de dos años), y beneficios similares para Alzheimer y demencia vascular.
El contexto es clave: la diabetes tipo 2 duplica el riesgo de demencia, según revisiones de la Asociación Americana de Diabetes, debido a factores como la inflamación crónica y problemas vasculares. Los SGLT-2 no solo controlan la glucosa al promover su excreción urinaria, sino que mejoran la presión arterial, reducen peso y protegen riñones y corazón –efectos que podrían extenderse al cerebro.
Sin embargo, como periodista con años cubriendo salud, veo banderas rojas. Es un estudio de cohortes, no un ensayo aleatorizado, lo que deja espacio para sesgos: ¿y si los pacientes en SGLT-2 eran más saludables de entrada? Los autores admiten limitaciones como confusión residual y posible subdiagnóstico de demencia. Además, no previene la demencia ya establecida; solo apunta a reducción de riesgo en diabéticos. Mención aparte merece la confusión con semaglutida (Ozempic), un GLP-1 que ha mostrado promesas en ensayos separados, pero no es el foco aquí.
En resumen, es un hallazgo prometedor que invita a más investigación –idealmente ensayos controlados–. Para los pacientes, consulten a su médico: estos fármacos tienen efectos secundarios como infecciones urinarias. La demencia necesita enfoques multifactoriales, no una píldora mágica.