Puebla.- Una pareja que circulaba por el Boulevard del Niño Poblano, en San Andrés Cholula, Puebla, denunció que elementos de Tránsito Municipal los interceptaron la noche del 20 de agosto, intentaron extorsionarlos y, al negarse a entregar dinero, los persiguieron fuera de su jurisdicción hasta la Vía Atlixcáyotl. Según el video que ellos mismos grabaron, un oficial desenfundó el arma, cortó cartucho y disparó, rompiendo el cristal del lado del conductor. Los afectados lograron refugiarse en una gasolinera y llamaron al 911; no hubo heridos.
El Ayuntamiento de San Andrés Cholula, gobernado por Guadalupe Cuautle, reconoció los hechos y abrió un expediente en la Coordinación de Asuntos Internos de la SSPPC. Hasta ahí llega la respuesta oficial: una investigación interna que, como suele ocurrir, puede terminar en sanciones administrativas menores o en nada. Lo grave no es solo el disparo. Es que policías municipales actúan como si fueran dueños de la calle, salen de su territorio, usan fuerza letal contra civiles desarmados y luego se dan a la fuga mientras las víctimas llaman a emergencias.
Este no es un caso aislado. Es el reflejo de una policía municipal acostumbrada a la impunidad, donde la “seguridad” se traduce en miedo y posible cobro de mordidas. Mientras los ciudadanos graban y gritan “¡nos dispararon!”, las autoridades prometen esclarecer. La pregunta es cuántos videos más harán falta para que dejen de proteger a quienes deberían protegernos.
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