Aguascalientes.- El obispo de Aguascalientes, Juan Espinoza Jiménez, dijo en homilía lo que el discurso oficial no quiere oír: que se habla de libertad y pluralidad mientras se amenaza con cárcel a quien piensa distinto, y que el país se entrega a delincuentes. También reprochó que a las madres buscadoras se les promete apoyo y en los hechos no llega. Días después, según reportó Agencia Reforma y recogieron medios como Excélsior, el creador de contenido José Lápiz —descrito como afín a Morena— publicó: “Yo les ofrezco 40 mil para que se lo madruguen. Putas ratas con sotana”. Luego insistió en que seguiría ofreciendo por las cabezas. El prelado ya había sido increpado e insultado dentro de la catedral, durante la procesión de entrada a misa.
Ramón Castro Castro, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, confirmó que la oferta circula y la leyó como intento de intimidación, aunque matizó que no tiene certeza de su seriedad: un asesino, dijo, no suele anunciar en redes que paga por matar. La cautela no borra el hecho. Ofrecer dinero en público para agredir a alguien por una homilía no es debate ni “libertad de expresión”; es provocación. El Código Penal Federal sanciona la provocación pública a delinquir y, si el delito se consuma, la participación; en Aguascalientes las amenazas tienen pena de prisión. Hasta ahora no hay constancia de que la Fiscalía haya cerrado el caso con una imputación formal.
El contraste es obsceno. El obispo denunció que se persigue al disenso y la respuesta de un simpatizante del oficialismo fue ponerle precio a la violencia. La 4T puede deslindarse de un youtuber, pero no de un clima en el que criticar al gobierno desde el púlpito se traduce en insultos dentro del templo y en una recompensa anunciada. Si el mensaje era silenciar, ya cumplió parte del objetivo: la discusión dejó de ser sobre lo que dijo Espinoza y pasó a ser sobre cuánto cuesta callarlo.
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