“Pruebas, pruebas”… y la DEA le contesta: “No nos vamos a detener, vienen más”
Sheinbaum exige “pruebas” a EE.UU. mientras DEA advierte: “No nos detendremos”
CDMX.- Ayer 12 de mayo las declaraciones cruzadas entre México y EE.UU. desnudaron la tensión bilateral. Claudia Sheinbaum insistió en que México no encubre a nadie —sea de Morena, PAN, PRI o independiente— y que siempre exigirá “pruebas” antes de actuar. Horas después, Pete Hegseth, secretario de Defensa de EE.UU., reconoció el esfuerzo de Sedena y Semar pero urgió a México a “dar un paso adelante” contra los cárteles, advirtiendo que Washington podría intervenir si no lo hace. Y el golpe más duro llegó del jefe de la DEA, Terry Cole, quien ante el Congreso estadounidense sentenció que la acusación contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, es solo “el inicio” de una ofensiva mayor contra políticos mexicanos que cooperan con el narco: “No nos detendremos”.
El contraste es brutal y revelador. Mientras la presidenta repite el mantra de “pruebas, pruebas”, la DEA —la misma agencia que ya ha documentado nexos de alto nivel— avisa que va por más nombres. Rocha Moya lleva días desaparecido de la escena pública y el gobierno federal se limita a pedirle que “explique dónde está”, sin mostrar un ápice de urgencia. Esta pasividad no es neutralidad: es protección selectiva. Exigir estándares imposibles a EE.UU. mientras se blindan a los propios es el clásico doble rasero de un gobierno que llegó prometiendo transformación y hoy parece más ocupado en tapar grietas que en romper con el narco-Estado heredado.
México ya no puede seguir fingiendo. Las advertencias de Washington no son retórica: son señales claras de que la paciencia se agota. Si Sheinbaum y su equipo siguen priorizando lealtades partidistas sobre la seguridad nacional, el costo no lo pagarán solo los funcionarios señalados, sino millones de mexicanos atrapados en la violencia y el colapso institucional. La hora de las excusas terminó.



